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Carlos III: Lecciones de una campaña de imagen

Carlos III: Lecciones de una campaña de imagen

22.05.2017

Carlos III: Lecciones de una campaña de imagen

El rey Carlos III es el monarca que mejor fama ha dejado entre los españoles. Su reputación descansa en logros concretos, pero también en una ejemplar campaña de imagen.

El reformismo de Carlos III se desplegó en numerosos ámbitos: administración, ejército, relaciones entre Iglesia y Monarquía; comercio; agricultura; industria; enseñanza; ciencias;…
En todos ellos consiguió avances que fueron precedentes de las transformaciones del siglo XIX. Pero si no nos dejamos arrastrar por la mitomanía, reconocemos que buena parte de esas loables iniciativas resultaron lastradas por resistencias que limitaron su alcance. Las reformas fiscal y agraria, las más imperiosas, se toparon con importantes frenos; y el avance científico fue insuficiente, pues no redujo la distancia con respecto a Francia y Reino Unido.
¿A qué se debe por tanto que asociemos a Carlos III la visión de un progreso transformador, punto de inflexión en la historia de España? En gran medida al uso que Carlos III hizo de las artes para la promoción de sus políticas. Puede decirse que Carlos III lanzó una potente campaña integral de comunicación a gran escala que duró los veintinueve años de su largo reinado.
En el nivel más básico, Carlos III, como muchos de los monarcas españoles que le precedieron, se preocupó de la promoción del culto a su real persona y a la institución de la monarquía. En la línea de sus predecesores, consideró que la residencia oficial del soberano en la capital debía transmitir la idea de grandeza inherente a la monarquía y al imperio. Con los Austrias, Felipe II había construido el Escorial y reformado el Alcázar, dejando a Felipe IV y Carlos II la tarea de acrecentar su brillo con colecciones extraordinarias. Con los Borbones, el Palacio Nuevo fue erigido por Felipe V, pero correspondió a Carlos III dotarlo de una decoración fastuosa. Para ello trajo a Tiepolo y a Mengs para pintar al fresco las bóvedas de sus más destacadas estancias.
Pero más allá de esa iniciativa o de la preocupación por codificar, gracias a pintores como Mengs, una imagen regia de padre enérgico y clemente, Carlos III supo aprovechar las obras de reforma y decoración de otros reales sitios para promocionar aspectos más sustanciales de sus políticas. La ampliación del Palacio de El Pardo y la reforma de El Escorial favorecieron el despliegue del talento de la Real Fábrica de Tapices fundada por su padre. Otro tanto hicieron sendas salas de los palacios reales de Madrid y Aranjuez con la Fábrica de Porcelana del Buen Retiro, de la que se convirtieron en flamantes expositores. El Real Sitio en el que mejor se alineaban los intereses del monarca y los del estado fue Aranjuez, donde el palacio servía de centro que irradiaba como un sol una influencia benéfica sobre unos jardines que se convertían en finca agrícola modelo para el resto de latifundistas españoles.
Si en el caso anterior el medio empleado fue la arquitectura aplicada al paisaje, en el contexto urbano la arquitectura tradujo a un lenguaje de piedra y ladrillo su programa reformista. Cada iniciativa de Carlos III se materializó en edificios que imponen por su tamaño o por su belleza. Sólo en Madrid, destacan la Casa de la Aduana como prueba de la disposición a sanear la Hacienda; las Reales Fábricas como emblema del compromiso con la industria; la sede de los Cinco Gremios Mayores como signo del apoyo al Comercio; la Casa de Correos para las comunicaciones; el Real Gabinete de Historia Natural (el actual Museo del Prado), el Real Observatorio Astronómico y el Jardín Botánico con sus puertas monumentales y su invernadero como templos de la ciencia;… Todos estos edificios aún sobresalen hoy entre los monumentos de Madrid. Señal de que Carlos III comprendió que la fama imperecedera se labra en la piedra. La Puerta de Alcalá, ese arco de triunfo por el rey se celebraba a sí mismo, es el mejor ejemplo de ello.

David Ruiz Eguía
Director de Urbs Regia Gestión Cultural, S.L.