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Actualidad y retos del sector Life Sciences

Actualidad y retos del sector Life Sciences

27.06.2017

Actualidad y retos del sector Life Sciences

Life Sciences es el nombre internacional que se utiliza para el amplio sector de Ciencias de la Vida o Biociencias. En el Programa Superior de ESIC dedicado al sector, lo hemos adoptado también y vamos a revisar su actualidad, retos y futuro.

Como sector bien identificado, Life Sciences está marcado por tres vectores que se mantienen en el tiempo y debemos siempre considerar:

1. Innovación permanente: su I+D+i es global y  sólo rivaliza con el sector Aeroespacial y las TIC más punteras;

2. Limitaciones regulatorias, que nos protegen como pacientes/usuarios al tiempo que condicionan las acciones de marketing directas e indirectas;

3. El rol de la prescripción, que se mantiene vigente a pesar de la irrupción de internet, blogs, RRSS, etc. Siempre que la patología o sintomatología es severa, la mayoría de pacientes sigue recurriendo a la figura del especialista: el médico, aunque actualmente se pueda también complementar esta información online. En el otro extremo, todo el mercado sin-prescripción vive momentos de gran desarrollo, sobre todo la Nutrición y la Dermocosmética.


Actualmente -y marcando el futuro más inmediato-, se encuentra la historia clínica digital, con la que conservaremos todas nuestras consultas, intervenciones, alergias, vacunas, etc. en un mismo documento disponible a golpe de un clic en nuestro terminal o en un wearable; esos aparatos, sistemas, tejidos o chips que van a formar parte de nosotros o de nuestras ropas. Y cada día más ayudados por el Big Data en Salud (Real World Evidence), -que merece un capítulo aparte por su trascendencia-, además de los avances trepidantes en Genómica, Inmunología, Nanotecnología, biomateriales, etc.


En cuanto al mercado, podemos definirlo por una población en el primer mundo industrializado en que cada generación vive más años y con más enfermedades crónicas, y donde los tratamientos no financiados por el Estado son adquiridos por los pacientes/contribuyentes. Estos países, que tiraron de la innovación y la inversión los últimos 50 años, ahora crecen poco o nada. Al mismo tiempo, los países en desarrollo se incorporan a recibir tratamientos para enfermedades que antes no podían considerar. Este es un reto mayúsculo para este grupo de países (Brasil, India, Indonesia, etc.) que suele tener también necesidades de infraestructuras e inversiones, pero en el que la demanda de “más y mejor salud” crece imparable.


Las distintas compañías de este sector Life Sciences se enfrentan a situaciones diversas, pero igualmente retadoras; la “pinza” de los costes crecientes de la I+D+i combinada con la demanda de clientes y pagadores por reducir sus costes. Ya no se piensa sólo en los tratamientos, sino que con diversas medidas de prevención, asistencia, dependencia, etc. se trabaja en una aproximación más integral: beyond-the-pill.

Laboratorios farmacéuticos
Los primeros fármacos que se diseñaron pensando en los receptores moleculares y fueron diseñados para cumplir una misión específica en nuestro organismo fueron descubiertos en los años 60 y 70, y tuvieron su boom durante los 80 y 90, hasta simplificar mucho el manejo de trastornos digestivos, cardiovasculares, etc. Lo que inevitablemente ocurrió al ir expirando sus patentes 20 años después (el período en que están protegidas) fue que los laboratorios perdieron ingresos al ser remplazados en los botiquines por sustitutos genéricos más económicos.


Sustituir a aquellos fármacos superventas o blockbusters (ventas de más de 1 bn USD) no resultó fácil y muchos grandes laboratorios se vieron abocados a fusionarse o a ser comprados para no perder tamaño, más que para ganarlo: fue la época de la fiebre de fusiones en el sector.  Paradójicamente, el esfuerzo e inversión en I+D en pleno siglo XXI sigue dependiendo de la serendipia, de que la molécula que se encuentre tenga muchas más ventajas y aplicaciones terapéuticas que efectos secundarios o contraindicaciones. Lo que en inglés llaman, utilizando el símil de la flecha: hit-or-miss, es decir que: o encuentras una prometedora molécula comercializable que ofrezca un retorno sobre su inversión y la de otras, o toda la inversión habrá sido una pérdida no recuperable. Además, la innovación debe ser notable sobre los tratamientos ya comercializados, pues si la ventaja sólo es marginal, no compensa encarar su costoso desarrollo clínico.


Gran parte del esfuerzo actual se dirige hacia las llamadas specialty medicines: áreas de especialistas como la Onco-Hematología, Inmunología, infecciones, etc. O las enfermedades raras, que han conseguido algunas ventajas en la aprobación y reembolso para sus medicamentos huérfanos. 


La Investigación Clínica ha visto crecer sus costes de desarrollo con más y más requisitos de los reguladores (además de la Buena Práctica Clínica y Compliance), resultando en modelos más colaborativos y accesibles tipo Blockchain.
Uno de los segmentos que va a tener un desarrollo más importante en el futuro inmediato es el de los Biosimilares. A diferencia de los medicamentos genéricos que suelen dirigirse a tratamientos orales, los Biosimilares aprovechan el vencimiento de la patente de moléculas biológicas complejas, con lo que tienen un coste de desarrollo y aprobación muy superior. El primer producto biosimilar se lanzó en Europa hace algo más de 10 años y ya existen decenas de ellos en desarrollo.


Dentro de los laboratorios en general, se encuentran bien diferenciadas las compañías biotecnológicas, que al utilizar tecnologías auténticamente innovadoras -y a menudo disruptivas-, son las que desde hace un par de décadas aportan la mayoría de fármacos de mayor valor terapéutico (y también coste económico) como por ejemplo, los Anticuerpos Monoclonales. En 2015, 7 de las 10 moléculas best-seller del arsenal terapéutico habían sido desarrolladas por procesos biotecnológicos.

Electromedicina y MedTech


Segmentos encuadrados dentro de lo que en España se denomina Productos Sanitarios y que engloban desde una cánula o un catéter hasta un Scanner o un TAC. Podemos hacernos una idea de su amplitud y diversidad al comprobar que la patronal FENIN divide a sus miembros hasta en nueve sectores verticales como: Diagnóstico Invitro, Oftalmología, Nefrología, Implantes, Ortopedia, Dental, Respiratorio, E-Health, HIS (Hospital Information Systems) etc.
Si hacemos otra división grosso modo, algunos equipos son costosos e inventariables (quirófanos, monitores, analizadores, etc.), mientras que otros son fungibles o desechables (reactivos, guantes y batas, incontinencia, etc.) En tiempos de crisis económica se paraliza la adquisición o modernización de equipos costosos aunque, como hay que mantener operativos los hospitales y centros sanitarios se mantiene todo lo posible la compra de material desechable.
Un caso paradigmático es el de la Salud Digital que comentábamos al comienzo y la Telemedicina. Será extremamente útil y coste/beneficioso implantarlo a escala nacional (nuestras competencias sanitarias están transferidas a las 17 CCAA), aunque en principio implica una enorme inversión que no resulta sencilla de asumir. Además de la digitalización total y la movilidad absoluta, el desarrollo de la Analítica de Datos, sensores cada vez más precisos, e incluso la Inteligencia Artificial harán que muchas consultas a los médicos de cabecera resulten prescindibles en un futuro.


Otro avance extraordinario está siendo y será el del Diagnóstico Invitro,  con herramientas como la Genómica y la Proteómica que harán realidad esa antigua quimera de la Medicina Personalizada. Con un simple test podremos saber si somos susceptibles de tratar -e incluso curar- una determinada patología. Si no lo somos, nos ahorraremos el coste fisiológico y económico de ese tratamiento y podremos redirigirlo. Hace años que algunos tratamientos antineoplásicos como Herceptin cuentan con su específico Herceptest que anticipa la susceptibilidad del paciente o Erbitux con el test KRAS. Podemos pensar que este puede ser un camino para muchos tratamientos personalizados futuros.
Y apenas estamos empezando a vislumbrar las posibilidades de las nuevas bioimpresoras 3D, comenzando por tejidos y órganos, continuando con la Nanotecnología y encontrando innovación de manera permanente.


El segmento de las empresas mayoristas y de Supply Chain del sector se enfrenta al reto no menor de transportar, almacenar adecuadamente y distribuir los fármacos y equipos desde los fabricantes en cualquier región del mundo hasta el hospital o clínica de nuestra comarca o barrio, o hasta nuestra propia casa, donde hemos visto que podremos ser tratados de dolencias que históricamente requerían ingreso hospitalario. La trazabilidad y el Acceso desde una perspectiva ampliada son realidades imparables en desarrollo. El servicio asistencial de nuestra red de oficinas de farmacia ha ofrecido y ofrece un valor añadido valioso, pero las alternativas están por todas partes.
Las exportaciones paralelas, la venta por internet, los drones, -legales en algunos países- e incluso compañías como Amazon abren la puerta a nuevos retos y problemas sobre sobre la autenticidad, seguridad y trazabilidad de los medicamentos que utilizamos en Europa.
Todos estos retos actuales y futuros van a requerir de los directivos y profesionales que trabajan en Life Sciences una actualización de sus competencias y un aprendizaje de nuevas habilidades y competencias.


En el mundo de la Salud y la Ciencia (Life Sciences) siempre se ha tenido muy interiorizado el concepto de la formación continuada específica a lo largo de toda la carrera profesional. Por su parte, las escuelas de negocios y la formación in-company habrán de seguir jugando un rol clave, tanto en la formación de los más jóvenes que se incorporan al sector, como en el desarrollo posterior de habilidades directivas senior para progresar en sus carreras profesionales.

Luis Truchado
Director Técnico del Programa Superior de Dirección y Marketing de Life Sciences (PSMKLS) de ESIC.  Socio de Life Sciences/Healthcare en Odgers Berndtson-Iberia