¿Qué se esconde detrás de las grandes empresas?

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Asesinatos, condenas, infidelidades, familias rotas… ¿Qué se esconde detrás de las grandes empresas? Historias sorprendentes y, en algunos casos, poco conocidas, pues en muchas ocasiones la marca eclipsa las tramas familiares.

Gucci

Gucci, icono de la moda y el glamur, referente de estilo, podría ser objeto de un guion de Hollywood, ya que entre las páginas de su historia encontramos un asesinato. Mauricio Gucci, nieto de Guccio Gucci, quien fundó la firma en 1921, fue asesinado en marzo de 1995. ¿Quién podría querer algo así? Al parecer, su exmujer, Patrizia Reggiani, tramó la operación con su vidente y por ello fue condenada a prisión, donde estuvo 18 años (hasta 2013). En esos años intentó suicidarse (en 2000), y tuvo la posibilidad de conseguir la libertad en 2011; sin embargo, renunció a ello, ya que, como ella misma explicó, si nunca había trabajado ¿por qué debía hacerlo ahora? Se desconocen las razones exactas que la llevaron a tramar algo así, pero todo apunta a que no quería perder estatus ni que otra mujer ocupara su lugar, algo bastante probable, ya que Mauricio Gucci, tras su separación, mantenía una relación con Paola Franchi.

¿A qué se dedica ahora Patrizia Reggiani, en libertad desde 2013? Curiosamente, sigue vinculada al mundo de la moda como consultora de Bozart, una firma de diseño de joyas, pero también recibió una suma considerable de dinero (24 millones de euros), ya que un juez reconoció su derecho a cobrar una pensión procedente de la herencia de su marido.

Pero la historia de Gucci cuenta también con una curiosa infidelidad, que no dejó indiferente a nadie. La primera mujer en ocupar un cargo directivo en Gucci fue Patricia Gucci, hija de Aldo Gucci y nieta del fundador. Durante años nadie supo de su existencia, ya que nació de una relación extramatrimonial de su padre con Bruna Palombo, de quien se enamoró cuando él tenía 50 años y ella 18. Ella era dependienta en una tienda de Gucci en Roma y terminó convirtiéndose en su secretaria.

Aldo mantuvo dos familias en paralelo (una en Italia y otra, primero en Londres y luego en California, ya que en Italia era ilegal tener hijos fuera del matrimonio): la que construyó con su primera mujer, Olwen Price, con quien tuvo tres hijos, y la que formó posteriormente con Bruna Palombo, fruto de la cual nació Patricia. Esta última fue educada en buenos colegios, su padre le dio un puesto en el consejo y fue nombrada heredera universal a la muerte de este, lo que supuso un enfrentamiento con sus hermanastros.

Eulen

Pero… sin irnos a Italia, en España tenemos otro caso curioso: se trata de Eulen, empresa creada por David Álvarez, en un primer momento dedicada a profesionalizar el servicio de limpiezas, con un crecimiento más allá de nuestras fronteras; posteriormente, el negocio se diversifica creándose la división de seguridad, la de fabricación de maquinaria y la de productos vinculados a la limpieza. Años más tarde añaden actividades de mantenimiento, medioambiente, restauración… y diversos servicios.

Tras este gigante empresarial (Eulen) se encuentra la familia Álvarez, formada en los inicios por la primera esposa de David Álvarez y sus siete hijos. La historia comienza a complicarse cuando catorce años después de la muerte de su primera esposa, David Álvarez se casa con su secretaria. No tuvieron descendencia, pero ella fue clave para el crecimiento de la compañía. Su segunda mujer también falleció y él volvió a casarse diez años después (en 2009) con su secretaria (más de 25 años menor que él). Es en este momento cuando se plantea el relevo generacional, al nombrar a su hijo mayor consejero delegado del grupo Eulen. Entre las primeras decisiones de este está la destitución de algunas personas de la confianza de su padre, que sus hijos consideraban que no eran buenas influencias; David Álvarez lo percibió como una traición y decidió volver; ahí se inició la ruptura de la familia con dos de los cinco hijos a favor de su padre y cinco en contra. La situación no se llega a solucionar, al menos durante la vida del fundador, quien falleció en 2015 enfrentado con cinco de sus hijos y beneficiando en su testamento a los dos fieles.

Estos son solo dos ejemplos, pero son muchas las empresas que entrañan historias de desencuentros, como Gullón, Adidas, Borges o Llongueras, entre otras.

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