Cómo un propósito sirve para incrementar las ventas: el poder de las “historias”

Sin una historia detrás, cualquier empresa, idea, producto, concepto o servicio es tan sólo un elemento inerte. Una historia le confiere vida e inspira a los clientes ayudándoles a invocar una visión invitándoles a tomar decisiones más allá de la lógica. ¡Descubre el poder de las historias!

A medida que la tecnología avanza en acercar la información con mayor celeridad y detalle, paradójicamente, la comunicación interpersonal se vuelve aún más valiosa. Cómo cautivar la imaginación de tus interlocutores y activar su ensoñación durante las conversaciones, marca la diferencia entre la mediocridad y la excepcionalidad.

Cualquier historia requiere, para ser efectiva, la combinación de tres componentes: Credibilidad. Lógica y (sobre todo) Emoción.

Los mayores movimientos de la historia han sido provocados por oradores confiables emitiendo llamamientos racionales cimentados sobre bases de alto componente emocional.

Nuestro cableado cerebral: la narrativa

La narrativa ha sido determinante para nuestra supervivencia. El control del fuego marcó un hito importante en el desarrollo de la humanidad; no solo por el poder de cocinar los alimentos, sino porque la comunidad comenzó a sentarse alrededor del fuego intercambiando historias que sirvieron de instrucción, advertencia e inspiración a otros.

De hecho, recientes experimentos neurocientíficos confirman que el cerebro humano está conectado para la historia. Procesamos nuestro mundo en forma narrativa y las personas recuerdan y retienen información de manera mucho más efectiva cuando se presenta en forma de historia.

El efecto contagio

Así mismo, estudios neurocientíficos han desvelado que la emoción es el camino más rápido hacia el cerebro. Las anécdotas han demostrado ser infinitamente más perspicaces que los datos. Por tanto, si deseas que tus ideas se extiendan, la historia es el mejor vehículo que tienes para transferirla a terceros.

¿Cuándo y cómo contar historias?

  • No te disculpes, ni pidas permiso para contar una historia

Comenzar diciendo: “Perdón, si me permites me gustaría contar una experiencia…” o “Voy a contarle el caso de…, será sólo un minuto”. Cuando inicias una historia de esa manera le estás restando relevancia. Mejor no decir nada. Si crees que vale la pena, adelante.

  • Elude la palabra ‘Historia’

En el ambiente profesional genera reacción negativa. Su connotación es peyorativa asociándola con algo poco profesional o ineficiente. Nunca decir “Voy a comenzar con una historia…”

  • No cuentes el final

El factor determinante de su atractivo es el suspense .Todos queremos saber lo que sucedió. No te sabotees contando cómo terminó la historia. Por ejemplo, a la mitad de la historia no digas: “lo que sucedió al final fue que… pero en ese momento yo no lo sabía”. ¡Acabas de arruinar tu historia!

  • Comienza la historia con un gancho

Una sola frase que muestre a la audiencia por qué deben escuchar tu historia. Por ejemplo, en lugar de decir: “Empecemos la reunión, les voy a contar una historia”, intenta en su defecto decir “La semana pasada me sucedió algo que cambió completamente mi manera de pensar…”. La primera forma de hacerlo es torpe y probablemente haga que tu audiencia se resista a escucharte. La segunda es un excelente gancho que consigue atraer la atención de los demás de inmediato.

Apoyarte en una “historia” y saber cuándo y cómo contarla es una habilidad que impulsará de inmediato tu eficiencia y capacidad de persuasión.

Déjanos tu comentario

Tu e-mail no será publicado. Los campos requeridos están marcados con un *