El transporte y el ecommerce: cómo hemos cambiado

Recuerdo cuando hace casi 20 años mi carrera laboral empezaba en una de las mejores empresas de transporte del mundo. Un becario con muchas ganas de aprender entraba en el departamento de automatización de clientes donde el módem era la herramienta estrella para trasmitir los datos de los envíos de los clientes.

En aquel tiempo, recuerdo que solo tres o cuatro clientes pioneros en España vendían online. Y también recuerdo un comentario que se repetía cada año a finales de noviembre cuando se acercaba el final del año: “A estas alturas ya está todo el pescado vendido; quedan dos semanas de trabajo”. Y es que las cosas funcionaban de otra manera. Nuestros clientes, en su gran mayoría empresas que vendían a otras empresas, planificaban los finales de año con mucha antelación y vivían en un mundo en el que la gran distribución compraba elevados porcentajes de su producción.

Además, en aquel entonces los finales de año estaban marcados por dos fechas que concentraban las compras navideñas: un incipiente Papá Noel no demasiado español que empezaba a coger fuerza y el tradicional Día de los Reyes Magos, que hacía que los grandes almacenes estuviesen abiertos hasta las 12 de la noche el mítico 5 de enero. Pero para el transporte, como decía, la verdad es que no suponía gran cosa: regalos de empresa y poco más.

Pero con el paso de los años, el ecommerce nos ha cambiado la vida a todos los que trabajamos en el transporte. El ecommerce y la globalización. La velocidad a la que se han hecho imprescindibles en nuestra vida fechas tan señaladas al otro lado del charco es alucinante: Halloween, Black Friday, Cyber Monday o el Día del Soltero son ya días, incluso semanas, que disparan el deseo de comprar de la gente, que han cambiado nuestra vida como consumidores y que han transformado también nuestra función como profesionales del transporte.

La sociedad española y nuestro tejido empresarial no son ajenos a la evolución de la venta online. Mi trabajo me ha permitido ver este desarrollo casi desde el principio. El día a día me muestra que la gente es capaz de emprender y vender las cosas más insospechadas, enviándolas desde España a cualquier parte del mundo: kits para tejer un jersey, disfraces, equipos para hacer cerveza, chapas identificativas, calcetines, artículos eróticos, etc. Y por supuesto hemos presenciado cómo los grandes del ámbito offline se han convertido en los grandes del online.

La gestión que las compañías de logística y transporte hacen de este período es clave para contentar a vendedores y a consumidores. Hoy por hoy, esa compañía en la que empecé hace casi 20 años ha visto como más de la mitad de los envíos que gestiona son envíos de ecommerce. Y ha tenido que adaptarse, y sigue haciéndolo, como muchas otras para poder cumplir las expectativas de unos y de otros. Por un lado, tenemos a nuestros clientes: vendedores digitales que centran todos sus esfuerzos en incrementar sus ventas, especialmente en estos períodos. Y por otro lado, tenemos que cumplir su promesa a sus propios clientes, que buscan un servicio ágil, rápido y flexible. Y todo ello con unos volúmenes de envíos jamás vistos anteriormente y que, lejos de disminuir o estancarse, se espera que el año próximo vuelvan a experimentar incrementos de doble dígito, cercanos al 20%.

Es evidente que nuestra vida como profesionales del transporte ha cambiado. Nuestros directores de operaciones ya no pueden vivir tranquilos en la última parte del año,no solo porque quieren que todo salga bien, sino porque además nuestros destinatarios ahora son mucho más exigentes que los de antaño y desde luego son mucho más ruidosos ante una mala experiencia de compra en las redes sociales.

Durante este período pico no ha habido tanto ruido como en años anteriores. Las compañías de transporte y los e-retailers se han preparado mejor. Hemos visto como el Black Friday ha pasado de ser un viernes a ser dos semanas en muchos de los casos. Y también hemos leído en cada página web visitada que es posible que haya retrasos en la entrega en este período. Los volúmenes en estas fechas son ciertamente impredecibles y algunos prefieren ponerse la tirita antes de que la herida empiece a sangrar.

Parece que algo hemos aprendido todos, los que venden y los que movemos los paquetes. Todos vamos aprendiendo, pero aún queda camino para hacerlo mejor. Porque sigue habiendo margen de mejora. En estos días, algún compañero de trabajo ha vuelto a tener una mala experiencia y algún amigo de un amigo ha cancelado un pedido, le han devuelto el dinero y el paquete ha llegado al día siguiente tres semanas después de pedirlo. No quise preguntar si este amigo había llamado para devolver esa compra que seguramente ese e-retailer había dado por perdida y por eso devolvió el dinero.

Por eso digo que tenemos que seguir aprendiendo y mejorando: porque siempre hay alguien que aprende más rápido y se aprovecha del río revuelto. Pero bueno, no hay que olvidar que esto sigue y que pasado el pico de finales de noviembre, llegan la Navidad, los Reyes Magos y después las rebajas. Esperemos que esos reyes sean magos de verdad y nos ayuden en la gestión de lo que se avecina para no dejar a nadie sin regalo en Navidad.

Déjanos tu comentario

Tu e-mail no será publicado. Los campos requeridos están marcados con un *