Inversión o financiación

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Una de las dudas más recurrentes que surgen con los negocios innovadores en fase incipiente es la forma de obtener recursos para soportar las operaciones.

Hay dos alternativas: la vía de la financiación o la vía de la inversión. Existe una tercera vía: las ventas. Estas son la vía de financiación por excelencia, la lógica y deseada, pero los negocios innovadores o startups en fases incipientes todavía están lejos de este escenario.

Entonces, ¿vamos por la vía de la financiación o por la vía de la inversión? ¿Cuál nos conviene más? Pues, como todo en esta vida, depende. Depende principalmente de tres factores clave:

  1. Si vamos a generar suficientes rendimientos para devolver o no el dinero que nos presten, y esto ya suena a préstamo (principalmente, de bancos).
  2. Si como fundador o equipo promotor queremos conservar o no el 100% del negocio. Es decir, si queremos o no más socios en nuestro negocio.
  3.  La propia naturaleza del proyecto será una limitación importante para la consecución de fondos.

La primera vía y la que más se ha utilizado históricamente en España son las entidades financieras. Los bancos disponen de distintos productos para «financiar» empresas, y el préstamo es la estrella para los nuevos proyectos.

Particularidades y limitaciones de la financiación bancaria:

El proceso en los bancos suele ser más rápido que la búsqueda de inversión privada. Cuando solicitamos un préstamo, querrán ver cuál es nuestra aportación (en euros) al proyecto. Esto es importante: quieren ver que estamos totalmente comprometidos con el proyecto. Nos pedirán información actual de la evolución del proyecto, un plan de negocio y garantías adicionales si lo estiman oportuno.

El banco no quiere riesgo; no es su negocio. Así que se asegurarán el cobro del principal (el importe que nos prestaron) más un tipo de interés. Este es su negocio: cobrar por el dinero prestado.

Evidentemente, tendremos que devolver el dinero prestado en los plazos convenidos. Es la amortización del préstamo. Los dos plazos que podemos negociar son: período de amortización (para la devolución total del préstamo) y período de carencia (cuando solo pagamos intereses). Tendremos que pedir el mayor plazo posible en los dos casos.

Otro aspecto que considerar es la negociación de los tipos de interés y las comisiones. Siempre que podamos, solicitaremos el importe que vayamos a necesitar para iniciar el proyecto: inversión en activos más una cobertura de gastos propios de la actividad hasta que tengamos suficiente caja para poder asumir los compromisos de deuda. No seríamos los primeros en morir ahogados.

El impacto en la tesorería es positivo al principio (entrada de caja vía préstamo) y negativo cuando empezamos a devolverlo. Cada mes, o el período definido según las características del préstamo, devolveremos la cantidad correspondiente. Si no somos capaces de hacer frente a los pagos, el banco podrá ejecutar las garantías que depositamos.

Al banco le es indiferente si el negocio funciona o no; si se convierte en un gran negocio o si pasamos penurias. Su negocio con nosotros está en recibir la cantidad prestada más su margen. Los negocios que tardan varios años en generar rendimientos no son financiados por los bancos, ya que no tienen, inicialmente, posibilidad de devolver los préstamos. Por este motivo, los negocios con un elevado grado de innovación e incertidumbre acuden a otro tipo de operador para conseguir fondos, como veremos a continuación

Particularidades y limitaciones de la inversión privada:

Dentro de las posibilidades (ver el mapa de actores – hipervínculo al post infografía), la opción que cada día está ganando más protagonismo es la inversión de los business angels o inversores privados de proximidad. Son personas que, con su propio dinero, invierten en proyectos en los cuales entienden que pueden obtener una ganancia de su inversión.

Invertir significa que compran participaciones (como las acciones de una sociedad anónima o SA) de nuestro negocio. Se convierten en socios de nuestra empresa. Lo hacen en el porcentaje que negociamos con ellos en función del importe de la inversión. Para ello será necesario hacer una valoración aproximada del negocio. Esta valoración es motivo de discrepancia. Como emprendedores creemos que nuestro negocio vale mucho y los inversores no se explican cómo un negocio puede tener tanto valor sin apenas haber vendido o incluso sin ventas.

Buscar inversión es casi un trabajo a tiempo completo, pues desgasta mucho y no tenemos garantías de que conseguiremos la inversión. Afortunadamente, cada día hay más potenciales inversores, nuevas redes de business angels y la gran mayoría están presentes en Internet.

Además, en los últimos años se están cerrando muchas operaciones de coinversión (varios inversores se unen para hacer inversiones con menos capital). Es más fácil encontrar diez inversores que inviertan 10.000 euros que uno que invierta 100.000. Esta es la filosofía de las coinversiones. Nosotros conseguimos la inversión con un solo interlocutor y ellos reducen su riesgo.

Para que podamos hacernos una idea de los plazos, por término medio, los procesos de inversión tardan seis meses. Es crítico planificar con suficiente antelación la búsqueda de recursos para nuestro proyecto.

La documentación para entregar a los inversores varía sustancialmente respecto a lo que nos piden los bancos. Lo que vamos a necesitar para despertar el interés de potenciales inversores son un resumen ejecutivo, un startup business plan y una presentación de alto impacto.

El impacto en la tesorería es positivo: no hay que devolver el importe de la inversión en un período determinado, son socios. Hicieron una compra de parte del negocio. En la inversión privada, no hay garantías ni hay avales; lo que hay es confianza en un equipo excepcional con capacidad para llevar el proyecto a otra dimensión. Será la forma en la que los inversores obtendrán una rentabilidad si el negocio tiene grandes crecimientos y si consiguen vender sus participaciones.

El inversor se fijará en que el proyecto sea innovador, que tenga una gran capacidad de crecimiento, que sea escalable (pueda crecer sin muchos costes) y que sea global desde el minuto 0. Por este motivo, proyectos pequeños, de autoempleo o con poca capacidad de crecimiento no reciben financiación de business angels.

En cualquier caso, la inversión privada, la de los business angels, está muy vinculada a la parte emocional. Querrán ver datos, conocer al equipo y su plan para desarrollar el gran negocio. Tendrá que existir química entre los inversores y los emprendedores, ya que la decisión última la adoptarán desde la perspectiva emocional como todos los seres humanos, así que… démosles motivos para invertir.

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