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Análisis del ecommerce en España

Análisis del ecommerce en España

Comercial y Ventas | Artículo
  • May 2020
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Para muchos, seguramente, llega tarde aquella gran frase de Bill Gates que decía:

«La clave del éxito en los negocios es detectar hacia dónde va el mundo y llegar el primero».

Era el año 1999 cuando cursé mis primeros estudios de ecommerce en la Dublin Business School, en Irlanda, en uno de los primeros programas de Europa y en un momento en el que hablar de compra online era casi ciencia ficción. Algo que me motivó para dar ese paso fue ver el primer módem que la compañía Bell creó en 1958 para transmitir datos binarios. Más tarde, en 1967, nacía ARPANET, madre o casi abuela de la actual Internet.

En aquellos días se asimilaba, muy superficialmente, lo que hoy todos entendemos como ecommerce o venta online. Pues bien, comprar en 1999 a través del ordenador, en páginas blancas llenas de texto e hipervínculos, era misión imposible y hoy parecería el paleolítico. Si a eso le sumamos que pensar en la simple conexión con un módem a la velocidad de 28/56 Kbps con su característico sonido, porque amigos, Internet antes hacía ruido: uno era el del módem y el otro, los gritos de tu padre, porque mientras estabas conectado no se podía usar el teléfono o recibir llamadas. Hoy, una simple aplicación que requiriese el envío de textos no podría soportar esa velocidad.

En esta crisis mundial, en la que el coronavirus que ha originado la enfermedad COVID-19 nos ha dado de lleno y nos ha confinado en nuestra casa de forma irremediable, Internet nos pone a prueba a todos. Por suerte y con orgullo, puedo ver como mis hijas continúan su actividad con clases o videoconferencias, al igual que lo hacemos nosotros en ESIC con nuestros alumnos sin ningún problema.

ICEMD a finales de los 90, y que lanzase el primer Programa Superior en Marketing Digital y Comercio Electrónico. Por cierto, celebramos el 25.º aniversario de su creación y ya entonces empezamos a ver hacia dónde iba el mundo.

Las recientes cifras del ecommerce no hacen más que confirmar lo que ya es una realidad: que la venta online forma parte de nuestra vida y seguirá haciéndolo en el futuro.

No disponer de una estrategia y no integrarla con el ciclo de venta de nuestra empresa puede ser nefasto a corto y medio plazo, puesto que nuestros clientes sí la han incorporado en el modelo de decisión de su customer journey.

Y esto no va exclusivamente de abrir una página web o un portal de venta. La frontera entre la tienda física y la online es más una idea imaginaria para aquellos que no han entendido cómo compran los consumidores. El ecommerce es una pieza fundamental que el tejido empresarial y las pequeñas empresas deben incluir obligatoriamente en sus estrategias de comercialización, porque esto sin duda alguna tendrá un impacto muy positivo en términos de beneficio y crecimiento empresarial.

Si el mundo que viene ya está educado en este nuevo comportamiento de compra, ¿por qué no lo están las empresas? Pues, aunque parezca paradójico, la tecnología es tanto el reto como la solución.

Según el último estudio de Telefónica, S. A., «Sociedad Digital», la comunicación sigue siendo la causa fundamental y primera del uso de Internet, y el ocio es la segunda.

En este uso el smartphone sigue siendo el dispositivo preferido, mientras que el ordenador continúa a la baja, aunque hay que resaltar una subida de casi un 37% en la navegación desde la tablet. Pero el dato más relevante, que es el objeto de este artículo, es que el 51,3% de los internautas ya compran online.

A nivel mundial el ecommerce creció un 20% en 2019 y alcanzó una facturación de 2,3 billones de dólares (Statista, «Retail ecommerce sales worldwide from 2014 to 2023»). Y mis preguntas son muchas: ¿cómo serán esos datos después de esta crisis mundial? ¿Habrán sobrevivido todas las empresas por igual? ¿Y aquellas que sí apostaron por una estrategia online?

Solo el tiempo lo dirá, pero está claro que entre todas las medidas adoptadas por los distintos Gobiernos, a pesar de la parálisis y la prohibición de toda actividad comercial, la venta online, el transporte y las transacciones que directamente tienen que ver con el ecommerce se consideran esenciales.

Quizás es buen momento para reflexionar y pensar que nunca es tarde y que, cuando salgamos de esta situación, los empresarios grandes y pequeños tendrían que haber aprendido algo: a pesar de que los obligaron a cerrar sus negocios, la venta online hubiera sido una excelente alternativa.

Cuídate mucho y no lo olvides: #quédateEnCasa


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