Trayectoria y
estrategias de
emprendimiento
en mujeres
Trajectory and
Entrepreneurial
Strategies in Women
aDResearch ESIC
Nº 22 Vol 22 · Monográco especial, marzo 2020  págs. 176 a 195
Arteaga Cervantes, A.L., Ojeda Hidalgo, J.F., y Álvarez
Orozco, D.G., (2020)
Trayectoria y estrategias de emprendimiento en mujeres
Revista Internacional de Investigación en Comunicación
aDResearch ESIC. Nº 22 Vol 22
Monográco especial, marzo 2020 · Págs. 176 a 195
https://doi.org/10.7263/adresic-022-10
Dra. Ana Laura Arteaga Cervantes
Profesor titular UPG
aartega@upgto.edu.mx
Dr. José Felipe Ojeda Hidalgo
Profesor titular UPG,
Profesor invitado CESBA
jojeda@upgto.edu.mx
Dra. Dolores Guadalupe Álvarez Orozco
Directora de vinculación, UPG
dalvarez@upgto.edu.mx
Objetivo: El objetivo de la investigación será análisis las estrategias empleadas por mujeres
dirigentes de empresas para mantener a su organización vigente en el mercado, dese la teoría
de las cinco fuerzas de Porter, la teoría de los recursos y capacidades de Wernerfelt y la teoría
de los capitales organizacionales
Diseño/metodología/enfoque: Para ello el método utilizado fue el cualitativo, a partir del
paradigma interpretativo de la teoría fundamentada. Se entrevistaron a 40 mujeres dirigentes
de empresas con una trayectoria que va de los 3 a los 56 años; en lugar de localizarlas se utilizó
la técnica bola de nieve y las entrevistas fueron realizadas en sus centros de trabajo.
Resultados: Como principales hallazgos la investigación conrmó que las mujeres tienen una
trayectoria que va de los 3 a los 56 años. De igual forma se identicó que emplean estrategias
empíricas de manera inconsciente, en su gran mayoría no son formuladas a partir de una pla-
neación o diseñadas con un objetivo especíco, surgen de la atención a una necesidad de sus
empresas, se generan y guían en la mayoría de los casos por la intuición.
Limitaciones/Implicaciones: Estos resultados hacen evidente la necesidad de estudiar la reali-
dad latina, fuera de las ópticas anglosajonas, debido a la multiplicidad de estrategias que se uti-
lizan en otras realidades y que no precisamente están reejadas en la literatura más difundidas.
Originalidad/Contribución: Los resultados contradicen la teoría que propone la implementa-
ción de estrategias administrativas como medio de subsistencia de los negocios. En los casos
estudiados se identicó que no es determinante y que existen excepciones exitosas las cuales
manejan gestiones meramente intuitivas y han logrado subsistir y desarrollarse.
Purpose: The objective of the research will be to analyze the strategies employed by women
business leaders to keep their organization in force in the market, given the theory of Porters
ve forces, the theory of resources and capabilities of Wernerfelt and the theory of structural
capitals.
Design / Methodology / Approach: For this, the method used was the qualitative one,
based on the interpretative paradigm of the grounded theory. 40 women business leaders
were interviewed with a trajectory ranging from 3 to 56 years; to locate them the snowball
technique was used and the interviews were conducted in their workplaces.
Results: The research conrmed that women have a trajectory ranging from 3 to 56 years. In
the same way it was identied that they employ empirical strategies in an unconscious way
and in the great majority they are not formulated from a planning or designed with a specic
objective, they arise from attention to a need of their companies, they are generated and
guided in the majority of cases by intuition.
Limitations / Implications: These results make the need to study the reality in Latin countries
evident, outside of Anglo-Saxon optics, due to the multiplicity of strategies that are used in
other realities and that are not precisely reected in the most widespread literature.
Originality / Contribution: The results contradict the theory that proposes the implementation
of administrative strategies as a means of subsistence of business. In the cases studied, it was
identied that it is not decisive and that there are successful exceptions which handle merely
intuitive eorts and have managed to survive and develop.
ABSTRACT
RESUMEN
JEL Classication:
L26, L1, J16
Key words:
Entrepreneurship,
strategies,
women
Clasicación JEL:
L26, L1, J16
Palabras clave:
Emprendimiento,
estrategias,
mujeres
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1. Introducción
En México la población ocupada alcanzó 94,71 %
de la Población Económicamente Activa (PEA).
Del total de ocupados, el 66,8 % opera como
trabajador subordinado y remunerado ocupando
una plaza o puesto de trabajo, 4,2 % son patro-
nes o empleadores, 22,9 % trabaja de manera
independiente o por su cuenta sin contratar
empleados y finalmente un 6,1 % se desempe-
ña en los negocios o en las parcelas familiares,
contribuyendo de manera directa a los procesos
productivos, pero sin un acuerdo de remunera-
ción monetaria (INEGI, 2019:4). Si el análisis de
la población económicamente activa es relevante,
lo es aún más cuando se identificar la partici-
pación en la generación de bienes económicos
por género.
Estos datos como tal son trascendentales, pero
toman mayor importancia si se complementan
con estudios llevados a cabo por Encuesta Na-
cional de Ocupación y Empleo (ENOE) e INEGI
y publicados por CNN Expansión, donde se es-
tablece que en los últimos años el 19 % de los
emprendedores en nuestro país son mujeres, lo
que representa un considerable incremento en
cuento al género en el número de emprendedores,
destacando que hacia el año 1995 en el país había
2.5 millones de emprendedoras, cifra que se in-
crementó a 4 millones en el 2013 (El Economista
America.com, 2019).
Al respecto existe discrepancia en cuanto al
número de mujeres emprendedoras información
de Maubert (2013) a la página de la Secretaria de
economía cita lo siguiente:
La mexicana actual ya no sólo se encarga del hogar o
su familia. Hoy representa más de una tercera parte
de la población económicamente activa del país, y
Figura 1. Población ocupada al segundo trimestre del 2019
(Millones de personas)
Fuente: INEGI (2019) Serie ajustada a las proyecciones demográcas del Consejo Nacional de Población (CONAPO), 2015 – 2019.
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las que trabajan por su cuenta o tienen un negocio
son cada vez más. Con un estilo de liderazgo flexi-
ble, cooperativo Y conciliador, las emprendedoras
y ejecutivas enfrentan todavía muchos retos... pero
están transformando sus empresas, sus mercados y
nuestra manera de pensar (Maubert, 2013:1).
De lo anterior se genera la necesidad de
formular una serie de preguntas tales como
¿cuál es la trayectoria que tienen las mujeres
emprendedoras?, ¿Se pueden identificar estrate-
gias empleadas por las mujeres emprendedoras?
¿Qué tipo de estrategias emplean las mujeres
emprendedoras? Sin duda cada uno de los cues-
tionamientos realizados nos permitirá identifi-
car las trayectorias y estrategias empleadas por
mujeres que se han adentrado al mundo del em-
prendimiento, contribuyendo así al desarrollo
económico tanto del país como de la economía
de las familias.
2. Revisión de la literatura
2.1. Emprendimiento
Emprendimiento es considerado de origen recien-
te, sin embargo, si analizamos esta característica
ha estado presente en la historia del ser humano,
debido a que el emprendimiento puede ser con-
siderado una capacidad de los seres humanos
para salir adelante. Por lo que el ser emprendedor
requiere tener habilidades tanto en lo individual
como en lo colectivo. En los últimos años el ter-
mino ha tomado fuerza y se ha vuelto importante
debido a la manera en cómo se ha manejado en
términos económicos y cómo se han generado
nuevas ideas (Jaramillo, 2008).
El concepto de emprendimiento se origina en
Francia y tiene sinónimos como merhant, dealer,
business person, entre otros, en los últimos años
se ha entendido como un hombre o mujer, que
tiene la capacidad de crear su propio negocio
(Puchol, 2005).
A decir de Pereira (2007) el término entrepre-
neur aparece por vez primera en el texto Essai
Sur la Nature du Commerce, en General esta pala-
bra describe a una persona que se caracteriza-
ba por comprar productos a precios conocidos
para venderlos a precios desconocidos (Canti-
llon, 1755).
El emprendimiento puede ser visto como una
de las características que llega a determinar el
crecimiento, la transformación y el desarrollo de
diversos sectores económicos de una región o
un país, siendo el ser humano el principal motor
para que esto se genere (Marulanda, Correa y
Mejía, 2009).
Ramírez (2008) realiza un recorrido de la
edad media al siglo XX resaltando las principales
aportaciones del emprendimiento en cada uno
de esos años. Para Hoselitz (1960), Say es uno de
los grandes colaboradores del emprendimiento
en este período, al manifestar que el empresario
representaba o se constituía en el catalizador para
el desarrollo de productos, y lo definía como un
«trabajador superior». Consideraba que el funda-
mento del valor está en la utilidad que los distin-
tos bienes reporten a las personas. Esta utilidad
puede variar en función de la persona, del tiempo
y del lugar en el contexto del emprendimiento. La
concepción de Say es, por lo tanto, que el valor es
subjetivo para el empresario (Rodríguez Ramírez,
2009:98).
A lo largo de 200 diversos autores han pro-
puesto un concepto para entender el emprendi-
miento (Crisseien, 2009; Rodríguez 2009, Aurieu
2003; Filion, 2003; Bruinet y Alarcón, 2004, Bus-
tos, 2005, Ekelund y Hernert, 2014, Formichella,
2004; Casco y Barrera, 2011; Quintero, 2007),
a últimas fechas se considera que el emprendi-
miento es una acción inherente la potencial del
desarrollo humano que responde a la necesidad
de un sentido (Ensciso – Congote, 2008).
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El espíritu emprendedor se puede entender de
varias formas, entre ellas a las personas empresa-
rias, generadoras de beneficios para la sociedad
(considerando la autorrealización, la generación y
distribción de riquezas, generación de empleo, in-
cremento en la dinámica empresarial, entre otros),
integrando a su vez al emprendedor social, que es
un generador de impacto en la propia sociedad
(Leiva, 2007).
El emprendedor asume riesgos en condiciones
de incertidumbre, dividiendo a los productores
de la economía de mercado en concentrados, que
reciben salarios o rentas fijas, y los emprendedo-
res, que reciben ganancias variables e inciertas
(Rodríguez, 2009).
El espíritu emprendedor puede constituirse en
instrumento fundamental para favorecer la igual-
dad de oportunidades entre hombre y mujeres.
En España las mujeres superan en número a los
hombres licenciados universitarios, se cuenta con
una tasa baja de empleo femenino en la Unión
Europea. Por lo que el reto esta en lograr el apro-
vechamiento economico de los recurso humanos
para lograr el equilibrio social integrando a las
mujeres en un empleo (García, Moreno y Rosi-
que, 2012).
García (2008) identifica tres escuelas del em-
prendimiento, la psicológica con las corrientes
personalistas (Shaver y Scott, 1991), la escuela
comportamental (Gartner, 1988) y el de la es-
cuela económica; por otro lado Surdez, Aguilar
y Rodríguez (2008) proponen las variables de
liderazgo, propensión a asumir riesgos, creativi-
dad / innovación, intuición, negociación, auto-
confianza, necesidad de realización: ambición,
trabajo arduo y audisciplina.
Estos emprendedores utilizan herramientas y
procesos para sacar adelante el motivo del em-
prendimiento, es por ello que dentro del trabajo
analizaremos el tema de la estrategia.
2.2. Estrategia
La estrategia puede ser entendida como un con-
cepto tan viejo y antiguo como la guerra, es reco-
nocida como «la habilidad, la pericia, para ubicar
y mover al ejército en el campo de batalla con el
fin no sólo de competir sino de ganar», se enlaza
directamente con el ganar en todas y cada una
de las actividades en las que se aplica, sea en el
ámbito social, económico, político, cultural, em-
presarial (Caballero, Reyes y Solís, 2006).
En análisis retrospectivo de los principales ex-
ponentes del término estrategia se destacan los de
Von Neumann y Morgenstern, quienes definen la
estrategia empresarial como la serie de actos que
ejecuta una empresa, y que a su vez son selec-
cionados de acuerdo con una situación concreta.
Peter Drucker (1954) afirma que la estrategia re-
quiere necesariamente que los gerentes analicen la
situación presente en la que se encuentran y que
modifiquen lo que sea necesario para mejorar.
Su definición parte de la idea de que los gerentes
deben saber con qué recursos cuenta la empresa
y cuáles debería tener atendiendo a sus propias
necesidades. A su vez la primera definición mo-
derna de estrategia empresarial es la contenida
en la obra escrita por Alfred Chandler en 1962:
Strategy and Structure. Analiza con detenimiento
las actividades de cuatro gigantes de la industria
estadounidense, de principios del siglo XX, defi-
nió la estrategia como el elemento que determina
las metas básicas de una empresa, a largo plazo, la
adopción de cursos de acción y la asignación de
los recursos necesarios para alcanzar estas metas
(Mintzberg, Quinn y Voyer, 1997).
La estrategia de una empresa no pasará nin-
guna de las pruebas si no ofrece una clara orien-
tación a la empresa. Incluso los emprendedores
que operan en solitario se pueden beneficiar de
una estrategia definida (Bhide, Sahlman, Mc Nell
y Block, 2004).
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El estudio de la estrategia ha generado diversas
perspectivas y diversas escuelas que se han encar-
gado de analizar el logro y desarrollo de las orga-
nizaciones, siempre por medio de la intervención
del factor humano, como la escuela prescriptiva,
la descriptiva, la de diseño, la emprendedora, la
de planificación, la del aprendizaje, del posiciona-
miento, la cultural, la del entorno y la integradora
(Labarca, 2008).
En la década de los setentas Ansoff presenta
su matriz en los cuales relaciona los mercados
con los productos y los clasifica cada uno como
nuevos o existentes, así es posible identificar el
cuadrante de penetración en el mercado, desa-
rrollo de productos o diversificación, desarrollo
de mercados o diversificación y la diversificación
pura. De ahí que pueden identificarse cuatro
componentes de la estrategia, ámbito producto
– mercado, crecimiento, ventajas competitivas y
la sinergia como una aptitud para triunfar en la
nueva actividad (Cordero, 2011).
Porter (1980) propone sus cinco fuerzas,
marcado las estrategias de liderazgo en costos,
concentración de los costos y concentración de
la diferenciación.
Wernerfelt (1984) propone su teoría de recur-
sos y capacidades, a través de ella pretende ayudar
a la organización a manejar su ambiente y con
base en ello incrementar su desempeño, por su
parte Barney (1986) y Grant (1991) consideran
que esta teoría se encarga de enfatizar la impor-
tancia de los recursos internos de la empresa y las
capacidades bajo el contexto del ambiente com-
petitivo y dan especial énfasis en el desarrollo de
recursos y capacidades organizacionales.
En la última década el término de capital social
ha tenido gran auge y ha sido estudiado desde di-
versas corrientes. Pero hasta hoy en día no existe
una definición estandarizada que logre reunir el
consenso de todos los investigadores, un primera
aproximación lo describe como elementos tangi-
bles que se emplean en la vida diaria de la gente,
pudiendo ser la buena voluntad, compañerismo,
simpatía y relaciones sociales que se dan entre
los individuos, por lo que entre más miembros
tenga un grupo social se acumulara más capital
social que puede mejorar las condiciones de vi-
da de los miembros de la comunidad (Portela y
Neira, 2003).
Roman, Gómez y Smida (2013) ubican el
origen del capital social en los trabajos de Ha-
nifan (1916), aunque su significado actual es
el resultado de los aportes de Bourdieu (1986).
Aunque existen autores que plantean definicio-
nes diferentes, en general se puede afirmar que,
entre ellos mismos y los demás eruditos del tema
existe consenso alrededor de la idea de que las
relaciones sociales son el elemento central de este
constructo teórico (Westerlund y Svahn, 2008;
Andriessen y Gubbins, 2009).
Para Contreras, López y Molina (2011) el ca-
pital social es el que suministra al empresario el
apoyo moral lo que a su vez le ofrece modelos
que le permiten enfrentar dificultades organi-
zacionales. Se vincula entre el comportamiento
de las organizaciones y de la sociedad, fortale-
ciendo el acceso a diversos recursos tangibles o
intangibles.
El capital social consiste en la serie de recur-
sos inherentes a las redes sociales, al igual que el
capital humano, el social es considerado como el
conjunto de recursos invertidos para la obtención
de un beneficio, pero a diferencia del humano que
invierte parte de conocimiento y habilidades, el
capital social invierte en las redes sociales (García-
Valdecasas Medina, 2011).
De acuerdo a Ramírez (2005) quien cita a
Bourdieu (1986) el capital social es considerado
como una herramienta que trata de identificar los
efectos sociales, como ejemplo está el caso en que
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dos personas teniendo el mismo capital econó-
mico o cultural logran diferentes resultados. Por
lo que establece que la diferencia obtenida está
vinculada a lo que él denomina «influencias» o
«relaciones» traduciéndolas en lo que es la capa-
cidad del individuo para poder interrelacionar a
su favor, el capital de un grupo es reconocido co-
mo recursos mutuos por lo que para Bourdieu es
posible identificar cuando menos cuatro variables
que son: 1) el capital social es algo que se puede
derivar del individuo cuando este pertenece a un
grupo o red social 2) los vínculos que se dan por
medio de la existencia de intercambios materiales
o simbólicos los que se generan dentro de los cita-
dos grupos sociales, 3) la existencia de relaciones
interinstitucionales y 4) el conjunto de recursos
que el propio grupo posee.
…el capital social, es considerado como factor clave
para el fortalecimiento democrático de cualquier
país, pues contribuye, entre otros aspectos, al de-
sarrollo institucional, fruto del cual se consigue una
mayor y más rápida integración de los países en el
desarrollo de un mundo globalizado. Volvemos a
comprobar cómo los vínculos entre variables cul-
turales y económicas parecen mayores de lo que el
pensamiento neoclásico tomó en consideración. De
esta forma las actividades sociales son entendidas
como inversiones, en vez de consumidoras de re-
cursos públicos. Como ejemplo se toma el caso de
los países nórdicos, en concreto Suecia, heredera de
la tradicional socialdemócrata escandinava, donde
el Estado financia la creación de asociaciones juve-
niles, tanto culturales como deportivas, para luego
perder su control en beneficio de la sociedad civil,
fomentando así la participación política y ciuda-
dana de sus jóvenes, lo que revierte en una mayor
integración democrática y cívica de estos sujetos. Es
decir, se fortalece el papel del capital social como
estructurador de la sociedad, así como elemento
imprescindible del análisis económico (Sánchez
Jiménez, 2013:491).
De acuerdo a Guia (2000) el capital social se
centra en una red de relaciones interpersonales de
los individuos lo que al igual que el capital huma-
no se relaciona directamente con la producción de
bienes y servicios. El capital social no se encuentra
ni en las relaciones ni en los individuos, ni si-
quiera en los elementos físicos empleados para la
producción, sino que es inherente a la estructura
social de los individuos, en donde únicamente es
en este tejido social que se encuentra realmente
el capital social, de esta forma si los miembros
de una red social, tienen acceso a una serie de
recursos estos dependen de los propios recursos
con que cuenta el grupo, es decir del nivel de
capital natural, financiero, humano y tecnológico
en manos de la red social (Galaso, 2011).
2.3. Estudios de género
La figura de la madre es en muchos casos un
modelo a seguir, así como la comunicación y
la iniciativa son competencias más fuertes de los
jóvenes, conclusiones extraídas del informe so-
bre la cultura emprendedora a edades tempranas
(Cartagena, 2014).
Es fundamental ver como las mujeres han
cambiado al mundo dentro del ámbito laboral,
en términos de emprender y fortalecer el ámbito
familiar, dado a que se adentra en el campo labo-
ral y lo han transformado paulatinamente, como
se puede constatar en investigaciones empíricas
realizadas en varias partes del mundo, mismas
arrojan información que permite conocer el creci-
miento de la mujer en todos los ámbitos sociales.
Dada esta situación se hace necesario enfatizar la
importancia que tiene el papel de la mujer en la
sociedad, en la economía del siglo XXI las muje-
res son una fuerza que ningún país debe ignorar
(Bernal, 2013).
Grabinsky y Zabludovsky (2001) destaca que
no se requiere ser futurologo para poder observar
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el cambio radical en la situación de la mujeres en
el siglo XXI, ya que en el siglo XX se obtuvieron
grandes beneficios como el derecho al voto, a ser
electas, trabajar en centros de educación, entre
otros muchos roles sociales, con base en estos
antecedentes se puede proyectar que el papel
de la mujer en sera fundamental con el paso del
tiempo.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional
del Emprendedor, al 2013 el 19 % de los empren-
dedores del país eran mujeres, lo cual se traduce
en cerca de 4 millones de emprendedoras. Por lo
que el crecimiento del emprendimiento femenino
ha presentado una evolución natural en razon del
papel de la mujer como parte de la fuerza laboral.
En México por definición son emprendedoras,
y lo hacen como forma de incremetar el ingreso
familiar (Rodríguez, 2013).
En los últimos quince años se ha observado la
entrada de muchas mujeres de todas las edades y
condiciones sociales, casadas, viudas, divorciadas o
solteras al frente de pequeñas empresas. Y aunque se
ha difundido mucho de que la crisis de los ochenta
fue la que orilló a muchas mujeres a buscar ingresos
y trabajar, tambien estamos presentaciando un cam-
bio fundamental de actitud que, es ya irreversible
(Grabinsky y Zabludovsky, 2001: 27-28).
En nuestros días la particiación de la mujer en
el ámbito laboral va aumentando paulatinamente,
en el caso de México en las últimas cuatro deca-
das han aumentado su participación en el sector
económico, para el 2009 las mujeres trabajadoras
representaban un tercio de la población económi-
camente activa del país, y como empleadoras la
quinta parte en todo el país lo que hace suponer
que nos enfrentamos a un crecimiento de mujeres
emprendedoras (Zárate, Vega y Zárate, 2013).
El notable incremento de mujeres que trabajan
fuera del hogar, es considerado como una de las
tranformaciones sociales de mayor significancia hoy
en día. En México de tener en 1970 un 21 % paso
al 38 % en el 2010, identificandose un aumento en
las zonas urbanas, en especifico en el sector servicio,
en donde el numero rebaza consierablemente al de
los hombres (Zabludovsky, 2013).
Los antecedentes de la actividad empresarial han
mostrado varias circunstancias que surgen en torno a
la realidad de la incorporación de las mujeres al sec-
tor empresarial. Aparecen ciertos conflictos cuando
comienza a considerarse que la mujer está desem-
peñando una actividad tradicionalmente masculina,
esto es, dominada por los hombres, Aunado a esto,
afloran algunos cuestinamientos sobre el desempe-
ño de las mujeres y la multifuncionaliad tradicional
que deberá cubrir, como empresaria, esposa y mujer
(Molina, Contreras, y López, 2014: 278).
Según Flores-Estrada (2007) en el 90 % de los
países, es mayor el número de mujeres en el sector
de servicios. Por otra parte en todos los países,
con excepción de Honduras, Macao, China, las
Islas Maldivas y Marruecos, el número de hom-
bres empleados en la indistria es superior a un
que el de las mujeres.
Durante las últimas tres decadas, la participación de
las mujeres en el mercado laboral y empresarial se
ha incrementado de manera notable, no obstante,
la atención de los especialistas se ha centrado en la
participación de lass mujeres asalariadas y no en
las que se dedican a las actividadees empresariales,
por lo cual en el terreno de las ciencias sociales
de México y América Latina existe una insuficiete
información sobre el tema. Esta limitación ha sido
señalada tanto en los trabajos que estudian a las
mujeres empreadoras (De la Paz,2009); Villagómez,
2004; Serna, 2001: 91-92; Zabludovsky, 1993b,
1998, 2001 a) como en los que se encuentran en las
microempresas en los nivles de subsistencia (Suarez
y Bonfil, 2004:12) (Zabludovky, 2013:43)
La organización internacional del trabajo (OIT,
1998) afirma que las mujeres tienen aproxima-
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damente una decada en que se encuentran mejor
preparadas y que ocupan mejores puestos de tra-
bajo, esto se puede apreciar desde el momento
de la formación académica, ya que cada dia son
más las mujeres que se encuentan en el aula desde
el momento de su formación profesional y este
fenomeno puede aprecierse en todo el mundo
(Zárate, Vega y Zárate, 2013).
En cuanto al estudio de las mujeres emprende-
doras, de acuerdo a Gutiérrez (2012) las grandes
compañías reconocen la aportación de las ejecu-
tivas de alta dirección en sus empresas y equipos
de trabajo, debido a que han demostrado buenos
resultados.
Analizando el trabajo realizado por mujeres
en las últimas décadas en 17 países europeos y
México, se observa que existe un crecimiento en
la tasa de participación laboral. Un aspecto por
destacar de este crecimiento es que se ve reflejado
en situaciones económicas desfavorables en el
aspecto económico, lo que no permite la absor-
ción de mano de obra disponible. A su vez, el
Banco Mundial (BM) considera que uno de los
factores más importantes es el feminismo, ya que
no genera sus planteamientos en razón de todas
las mujeres y todos los países, toma en cuenta las
costumbres, las instituciones sociales, las políticas
y el desarrollo económico, que permitan estable-
cer medidas para atacar la disparidad de género.
Por lo que propone una determinada estrategia
que reta los ámbitos descritos anteriormente
concentrándose en los siguientes apartados: La
falta de información genera discriminación en
al ámbito laboral, que va desde el nivel macro
y micro , en razón del primer nivel la ofertas de
empleo dirigidos a la mujer y en el segundo sobre
la productividad de la misma, por lo que recae en
el estado la obligación de ampliar la información
en cuanto a capacitación y experiencia de ellas, a
fin de promover el trabajo femenino.
• Se deberá considerar el potencial del sector.
• La desigualdad de género se da en mayor me-
dida entre la clase baja, dentro de los diversos
paises (Chávez, Chapoy, Rueda, Gonzáles y
Rodríguez, 2010).
Tambunan (2009) señala que en Asia el tema
del desarrollo del espíritu empresarial de la mu-
jer tiene limitaciones, para poder mantenerse o
crecer no obstante que las PyMEs son de gran
importancia es este país ya que representan el
95 % de todas las empresas, lo que puede pro-
porcionar una mejor calidad de vida a más del
90 % de la fuerza laboral del país. Por otro lado,
las mujeres emprendedoras se encuentran prin-
cipalmente generando microempresas que son
consideradas como de actividades tradicionales
y de baja generación de ingresos.
Espinosa, De León y Zarur (2015) afirman que
el 54 % de las empresas están encabezadas por
mujeres en México y se encuentran dentro del
sector servicios, el 31 % dedicadas al comercio
y solo el 15 % estan ubicadas en la industria y el
sector agropecuario.
Revisando la información proporcionada por
la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias
(AMMJE) se obtienen los siguientes datos:
En uno de cada cuatro hogares mexicanos tiene co-
mo jefa a una mujer y el 70,5 % cuenta con un apor-
te de ingresos femeninos, según datos del Censo de
Población y Vivienda 2010. Estas cifras ayudan a
entender la motivación que tienen algunas mujeres
para emprender, ya sea por la falta de empleo, nece-
sidad de complementar el gasto familiar e incluso,
para tener horarios que les permitan atender a sus
familias (Maubert, 2013, p.1).
Existe una diferencia en cuanto al número de
mujeres emprendedoras y Maubert menciona lo
siguiente:
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La mexicana actual ya no sólo se encarga del hogar o
su familia. Hoy representa más de una tercera parte
de la población económicamente activa del país, y
las que trabajan por su cuenta o tienen un negocio
son cada vez más. Con un estilo de liderazgo flexi-
ble, cooperativo Y conciliador, las emprendedoras
y ejecutivas enfrentan todavía muchos retos... pero
están transformando sus empresas, sus mercados
y nuestra manera de pensar (Maubert, 2013, p.1).
En investigaciones empíricas como las realiza-
das por Maubert (2013), Gómez, Delgado y Vidal
(2010), entre otros, se ha estudiado a las mujeres
mexicanas emprendedoras, de igual forma esto se
puede constatar en el entorno social en el que se
encuentran, dado que muy seguramente la «tien-
dita» que se encuentra en la colonia está dirigida
por una de ellas, la estética a la cual se acude a
cortarse el cabello es atendida y administrada por
una mujer, solo por mencionar algunos de los
negocios en los que emprenden.
Gutiérrez (2012) afirma que las mujeres cada
vez más están ocupando puestos de mayor jerar-
quía y relevancia, la mujer está comenzando a
desempeñar roles de impacto como son los pues-
tos de operaciones y ventas. América Latina se
considera como una de las regiones con un mayor
índice relacionada a la actividad emprendedora,
llegando a 21 % en relación al 12,2 % de países de
Asia y Europa considerados con un ingreso bajo
o medio y el 7,9 % de los considerados como de
alto nivel de ingresos. Por lo que las empresas de
mujeres en América Latina se consideran como
contribuyentes dinámicos de la economía del
país en donde generan sus empresas. Estudios
llevados a cabo por la Fundación Nacional para
Mujeres Propietarias de Empresas determinaron
que en América Latina puede llegar hasta 19 % su
contribución en el Producto Interno Bruto (PIB),
no obstante, las empresas formadas por mujeres
pueden llegar a tener una serie de limitantes. Esto
debido a que América Latina posee un alto índice
relacionado a los fracasos de negocios dirigidos
por mujeres (Powers y Magnoni, 2010).
Derivado de la información anterior es que se
hace necesario llevar cabo la presente investiga-
ción, la cual tiene como principal objetivo el po-
der describir la trayectoria y estrategias empleadas
por mujeres emprendedoras, si bien es un tema
que se has estudiado desde diversas perspectivas,
como lo muestran investigaciones realizadas en
España por Fuente y Sánchez (2010) analizan
el perfil emprendedor desde una perspectiva de
género, igualmente en España estudios de Ortiz,
Duque y Camargo (2008) han desarrollado inves-
tigaciones similares. En Argentina, Caracciolo y
Foti (2013), han realizado estudios de la mujer en
la economía social y solidaria. En México se ha es-
tudiado a la mujer y el emprendimiento, así como
la influencia de la edad, el género y la escolaridad
en el emprendimiento realizados por Escamilla,
Caldera y Ortega (2010), de aquí que surge la
iniciativa de estudiar la trayectoria y estrategias
implementadas por mujeres emprendedoras.
Por lo que a la revisión de la literatura se re-
fiere se puede apreciar que en diversas partes del
mundo la mujer ha pasado de ser el eje de la
familia, a formar parte del eje de la economía.
Lamentablemente, el papel que juega en el ámbito
laboral aun en pleno siglo XXI no es visto con
la igualdad y relevancia que amerita, ya que se
puede apreciar la discriminación que existe para
el trabajo de la mujer, lo que en la mayoría de las
ocasiones propicia que sea ella mismas la creadora
de su propio medio de subsistencia, para poder
así contribuir al sostenimiento de la familia, y
con ello fortalecer la economía de las naciones.
3. Método
El método utilizado fue con un enfoque cua-
litativo, a través del paradigma interpretativo
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de la teoría fundamentada, con el fin de crear
teoría que explique el fenómeno de estudio (Vi-
var, Arantzamendi, López – Dicastillo y Gordo,
2010).
Fueron entrevistadas 40 mujeres empren-
dedoras de las cuales 34 eran fundadoras de
la empresa y 6 fungen como encargadas de las
mismas. La edad de la mismas tuvo una media
de 52,75 años con una desviación estándar de
10,31, y la trayectoria empresarial fue de 19,3
años con una desviación estándar de 12,06; de
igual forma afirmaron 25 de ellas estar casadas,
2 viudas y 13 no quisieron declarar su estado
civil, asi mismo 22 declararon ser profesionistas,
2 con carreras técnicas una con educación básica
y 13 no quisieron decir su nivel de estudios, el
giro en el que se mueven las empresas fueron
12 del giro comercial, 6 de manufactura y 22
de servicios.
El proceso de análisis se realizó en dos niveles,
el textual que tuvo como objetivo tener una fami-
liaridad con los contextos establecidos, identificar
las posibles unidades de análisis considerando los
temas abordados, localizar las categorías emer-
gentes y determinar la frecuencia de la presencia
de los códigos. El segundo nivel fue el análisis
conceptual, el cual se realizó con la finalidad de
acotar los códigos abiertos a través de la genera-
ción de familias, relacionar los datos de forma
que se lograra una comprensión de los datos, lo
que lleva a la fundamentación de la investiga-
ción y realizar una propuesta de teoría a fin de
poder identificar lo que sucede con las mujeres
emprendedoras.
Se localizaron 43 códigos de los cuales 5 de
ellos se consideraron primarios debido a su fre-
cuencia de aparición, estos fueron, el análisis de los
competidores (58 citas), experiencia en el ramo (50
citas), recursos con los que se contaba (49 citas),
estrategias para entrar en el mercado (48 citas)
y motivo (48 citas), las familias de códigos en-
contradas fueron barreras (82 citas), capacidades
(194 citas), capital comercial (262 citas), capital
cultural (259 citas), capital financiero (113 citas),
capital simbólico (226 citas), capital social (266
citas), capital tecnológico (23 citas), clientes (183
citas), competidores (106 citas), productos susti-
tutos (35 citas), proveedores (66 citas), recursos
(161 citas).
Con estas familias se conformaron 3 familias
generales, las que obedecen a la teoría de las cinco
fuerzas de Porter, clientes, proveedores, el mer-
cado, competidores, barreras de entrada y pro-
ductos sustitutos, las que obedecen a la teoría de
recursos y capacidades de Wernerfelt, recursos,
capacidades y experiencia y finalmente las que
obedecen a la teoría de los capitales organizacio-
nales, el comercial, cultural, financiero, simbólico,
social y tecnológico.
4. Resultados
A continuación, se presenta el análisis conceptual
generado con ayuda del software Atlas Ti, con
base en cada una de las tres teorías analizadas,
para las cinco fuerzas de Porter, el análisis queda:
(Figura 1).
Es claro identificar que para este caso la teoría
de Porter se confirma ya que se muestra clara rela-
ción entre las cinco fuerzas, formando un centro
fuerte en lo que respecta al código clientes.
En cuanto a la teoría de los recursos y las ca-
pacidades, la relación quedo: (Figura 2).
Nuevamente es fácil identificar que la teoría de
recursos y capacidades de Wernerfelt de confirma
la estar los dos elementos perfectamente definidos
y solamente asociados en sus bases teoricas, es
decir, en los recursos y las capacidades.
Finalmente para la teoría de los capitales
organizacionales, la relación entre familias
quedo:
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Figura 2. Relación de los elementos de familiad de codigos de recursos y capacidades
Fuente: Elaboración propia.
Figura 1. Red de familia de códigos de las cinco fuerzas de Porter
Fuente: Elaboración propia.
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En este caso es de llamar la atención que los
capitales organizacionales estan desvinculados
unos de otros, a excepción del capital financiero y
el capital tecnológico que se vinculan a través del
código de maquinaria y equipo, fuera de este, el
resto de códigos aparecen aislados unos de otros
sin que al parecer tuvieran alguna relación, como
lo plantea la teoría.
5. Conclusiones
En el transcurso de la investigación fue posible
confirmar lo establecido por Stevenson (2004) en
el sentido de que el emprendedor busca busca e
identifica oportunidades, ya que la entrevistadas
evidenciaron su capacidad e impulso para desa-
rrollar sus empresas y contribuyeron a mejorar
y hacer más eficiente el mercado por medio de
la eliminación de turbulencias y la generación o
creación de nuevas riquezas, como lo establecía
Cantillon (1755).
Las entrevistadas demostraron poseer, operar
y tomar riesgos, al mismo tiempo que procesan y
ejecutan empresas con fondos de diferentes fuentes,
y que identificaron necesidades insatisfechas del
mercado para poder ofrecer un producto o servicio
que cubriera dichas necesidades (Greene, 2011).
Las emprendedoras entrevistas fueron capaces
de introducir ideas, productos y servicios dentro
del mercado, desarrollando estrategias que rom-
pieron con los esquemas tradicionales, combi-
nando eficientemente conceptos de bajo coste y
factores diferenciales.
Al respecto se puede describir la existencia
de cinco tipos de estrategias implementadas por
las mujeres emprendedoras. La primera es una
estrategia de penetración en el mercado, 12 de
las 40 entrevistadas realizaron un análisis con
el fin de precisar su mercado y poder penetrar
de la mejor manera, las estrategias utilizadas no
responden a la implementación de alguna teoría
Figura 3. Relación entre los elementos de familia de códigos de capital organizacional
Fuente: Elaboración propia.
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en particular, sin embargo, se puede evidenciar
el uso de la llamada «intuición» en la puesta en
práctica de estas estrategias.
El segundo grupo de estrategias utilizadas fue
para identificar a los clientes, se observa la preo-
cupación por identificar las características de los
mismos, el uso de estudios de mercado, o el uso
de la experiencia en el ramo, sin embargo, en 15
de los 40 casos no existe una estrategia definida,
sino que van adecuando el producto o servicio
al cliente que se los requiere, situación que de-
muestra que pese a no contar con una estrategia,
vuelve a prevalecer la intuición.
El tercer grupo fueron las estrategias para
identificar proveedores, dentro de las cuales
destacaron las características de calidad, precio
y condiciones de entrega; aun así, el factor de
intuición vuelve a hacerse presente ya que al me-
nos dos emprendedoras no declararon tener un
proveedor definido
Otro grupo de estrategias estuvo identificado
como las que se emplean para permanecer en el
mercado, sobresalieron las estrategias de ofrecer
productos y servicios de calidad, mejorar el precio
de la competencia, ofrecer promociones y estar al
pendiente de los clientes; en cuanto a esta última
puede precisarse que las emprendedoras se adap-
tan a las necesidades del cliente, le ofrecen un
saco a la medida para lograr la plena satisfacción
del cliente y poder permanecer en el mercado.
Algunas de estas estrategias son implementadas
de forma inconsciente, es decir, nuevamente, por
la sola intuición.
El último grupo identificado fueron las estra-
tegias para retener a los clientes, el 90 % de las
entrevistadas dijeron emplear algún tipo de es-
trategia para retener a los clientes, talas como el
ofrecer un buen trabajo, el precio, el servicio, la
calidad, el buen trato y la variedad de productos
o servicios que ofrecen.
Con base en lo anterior es posible afirmar que
las decisiones sobre las estrategias se fundamen-
tan más en el criterio y el análisis de los objetivos,
que en la experiencia o la intuición de los que
dirigen la empresa (Drucker, 1954; Mintzberg,
Quienn y Voyer, 1997), sin embargo es posible
llegar a situaciones en las cuales los emprende-
dores consideran la escala del posicionamiento,
y entienden que la estrategia es más perspectiva
que posición, lo que permite proteger las capaci-
dades de la organización, por lo que la estrategia
resultante si bien es deliberada, no siempre es
consciente (Labarca, 2008).
La presente investigación permitió conjuntar
las tres teorías presentadas e identificar, con ba-
se en ellas, descriptores que puedan explicar los
factores relacionados con el emprendimiento en
las mujeres (Figura 4).
Las entrevistadas conceptualizaron cada uno
de los factores que comprenden el modelo, para
lo cual se considerara un resumen de cada uno
de ellos que en apartado de análisis se desarrolló
a detalle.
Capacidades: las consideran el conjunto de
aptitudes que tiene las emprendedoras para salir
adelante. Consideran otras constantes como el
entusiasmo, la disposición al trabajo, el hacer lo
que le gusta, vinculándola a la formación acadé-
mica que pueda llegar a tener la emprendedora.
Capacidades de los colaboradores: consideran
importante que las personas tengan conocimien-
tos previos, tampoco es un factor determinante
para tenerlos como colaboradores. Una de las
cualidades que destaca es que buscan personas
que tengan disponibilidad al trabajo, para ellas
no es necesario que los colaboradores cuentas
con capacidades bien definidas al momento de
laborar en sus empresas, ya que ellas están en
la disposición de apoyarlos mediante la capa-
citación.