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La fortaleza del poder blando de los países liderados por mujeres

Día de la Mujer

04 marzo, 2021 / Nota de prensa

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El concepto de poder blando ha adquirido una relevancia cada vez mayor en el siglo XXI. En 2004, el profesor Joseph Nye lo definió como «la capacidad de una nación para influenciar las preferencias y conductas de varios actores de la escena internacional -estados, corporaciones, comunidades, públicos, entre otros- a través del atractivo o la persuasión más que de la coerción». Y el estilo de liderazgo femenino está definitivamente más relacionado con los atributos del poder blando que con los del poder duro.
En el ámbito corporativo y geopolítico, estos atributos serán claves para generar influencia positiva y reputación en el futuro, pues estamos ante un mundo cada vez más inundado de polarización y conflicto, que requiere, ahora más que nunca, multilateralismo, colaboración y compasión.
Las naciones lideradas por mujeres superan, en promedio, a aquellas lideradas por hombres en muchos de los atributos del poder blando, en particular, en los relacionados con la seguridad y la protección, la estabilidad, la confianza y la cooperación.
Así, el poder blando se considera una herramienta cada vez más importante para la prosperidad de una nación, y en este sentido, los estilos de liderazgo femenino parecen estar bien situados para afrontar los cambios del futuro. Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda y una de las líderes elogiadas por su gestión local de la pandemia, dijo recientemente: «Una de las críticas a las que me he enfrentado a lo largo de los años es que no soy lo suficientemente agresiva o asertiva, o tal vez, de alguna manera, ser empática significa que soy débil. Me rebelo totalmente contra eso. Me niego a creer que no se puede ser compasivo y fuerte a la vez».
Y analizar su gestión de la emergencia sanitaria, reafirma la fortaleza de su poder blando. La pandemia de coronavirus, el cambio climático, el conflicto social y la polarización son algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo que requieren cooperación, estabilidad y seguridad, atributos en los que las naciones lideradas por mujeres destacan.


El futuro es femenino, ¿también en la empresa?

Uno de los lemas más populares utilizados por las líderes feministas, «el futuro es femenino», tuvo su origen en los años 70 en Nueva York, pero que recientemente ha sido utilizado por activistas, personas influyentes y líderes políticos. ¿Eso quiere decir que ese futuro del que se hablaba hace ya 50 años aún no ha llegado? 
Centrándonos en el mundo de la empresa, aún son pocas las mujeres en puestos directivos de responsabilidad. En 2020, entre las 500 empresas de Fortune solo hay 24 directoras ejecutivas, e incluso, son ocho menos que el año anterior, según el «Índice de Guardián de Marca» de Brand Finance de 2020.

Son pocas, pero con buen resultado, y existen diversos estudios recientes que lo corroboran. Podríamos decir que “apuntan fuerte” gracias a su estilo ‘blando’.

En 2018, Nordea condujo una investigación para estudiar si la diversidad era rentable para los accionistas. Si bien no pudo probar el vínculo entre una mayor proporción de mujeres líderes y mayores rendimientos, mostró una correlación con una menor volatilidad en los rendimientos.

En 2016, MSCI descubrió que, en el período de 2011 a 2014, las empresas con tres o más mujeres gerentes tenían mayores ganancias por acción y rendimiento sobre el capital en comparación con las empresas sin directoras en el mismo período.

Por su parte, Goldman Sachs, analizó en 2020, 496 fondos de renta variable de empresas estadounidenses de gran capitalización y encontró que los fondos gestionados por mujeres superaron a los de sus homólogos masculinos en medio de las fluctuaciones del mercado relacionadas con el coronavirus.

En otra línea, en 2018, un estudio de Deloitte afirmó que «los líderes modernos deben buscar equilibrar los rasgos de poder duro y blando». En realidad, ser comunicativo, flexible y paciente, rasgos de poder blando que generalmente se consideran femeninos, se encontraban entre los cinco factores más importantes para un liderazgo fuerte.

Así, son diversos los estudios que aportan pruebas sobre el vínculo entre liderazgo femenino o rasgos de liderazgo femenino y el impacto financiero o la preferencia social. Están presentes, sí, y seguro que el futuro, cada vez más, tendrá nombre femenino. Algo que debemos impulsar.

Gabriela Salinas, profesora de ESIC y directora general del Brand Finance Institute

04 marzo, 2021 / Nota de prensa

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