La Inteligencia Artificial (IA), y en particular la IA generativa, se ha incorporado ya a la operativa diaria de las empresas: automatiza tareas, apoya decisiones y abre formas de trabajar que hace pocos años no existían. Su alcance va mucho más allá del tratamiento de grandes volúmenes de información.
Una actividad muy importante en la estrategia de ciberseguridad es el análisis post mortem de los ataques, ya que arroja información muy valiosa para prevenir sucesivas versiones mejoradas de estos. La lista de ciberataques es muy extensa e incluso hay muchos de ellos que permanecen en ámbitos confidenciales dentro de las empresas que los sufren.
Los ataques informáticos, desafortunadamente, aparecen en las primeras páginas de los informativos cada día con mayor frecuencia. Observamos su creciente complejidad, incluidos modelos avanzados de secuestro y extorsión de activos informáticos.