IA, ignorancia y futuro laboral: ¿leer ya no importa? Pasar al contenido principal
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futuro laboral e inteligencia artificial, impacto de la IA en el empleo, María Pombo y lectura

REALLY, MARÍA POMBO? (O cómo la IA cambiará procesos, puestos de trabajo y personas)

Mundo educativo | Artículo
  • Septiembre 2025
Carlos Victor Costa, PhD.

Carlos Victor Costa, PhD.

Director del International MBA y del Máster en Marketing y Comunicación, autor del libro "Branding Integral: la construcción de una marca viva", de ESIC Editorial"

libro carlos

¿Leer ya no importa? En plena era de la Inteligencia Artificial, algunos influencers validan la ignorancia como si fuera una opción legítima. Pero dejar de leer – la base de la formación académica y profesional -  no es una decisión inocua: es renunciar a herramientas de supervivencia en el mundo de la IA. 

Sin duda, María Pombo es una gran influencer: lo que dice, repercute. Por lo tanto, debería tener más cuidado con lo que promociona. Está bien que hable de cosméticos, música, lifestyle… En fin. Otra cosa muy distinta es validar y legitimar la ignorancia, como ocurrió cuando dijo en TikTok em septiembre: 
 
"Lo voy a decir. Creo que hay que empezar a superar que hay gente a la que no le gusta leer. Y encima no sois mejores porque os guste leer [...] Yo no me cojo un libro y me leo una historia en mi cama y no pasa nada. Hay que superarlo. No a todo el mundo le gusta leer". 
 
Decir que “nadie es superior porque lee” es una obviedad —y también una falacia—. No hay relación entre lectura y “ser superior” (¿qué significa exactamente eso?). Lo que sí es indiscutible es que leer nos hace más informados, más cultos y con mayor sentido crítico. 

La “TikTokdura”: el lavado cerebral online 

Ese sentido crítico, sin embargo, no siempre interesa a la economía de la influencia. Muchos perfiles de lifestyle y autoayuda viven del tiempo que la gente dedica al doomscrolling y a comprar lo que promocionan. Su negocio se alimenta de la inseguridad de las personas y de la ilusión de que cualquiera puede alcanzar una vida perfecta, siempre bella y millonaria. 
 
Sí, algunos influencers son millonarios sin haber terminado una carrera universitaria, porque encontraron un nicho de seguidores que adoran sus mensajes y que explotan a través de su “TikTokadura” de lavado cerebral diario. Sin embargo, su éxito es lo que en estadística se llama un outlier: una excepción. Pero el 99,9 % de la audiencia de estos influencers jamás logrará mucho más que acumular productos recomendados y gastar horas en redes sociales… a no ser que cultive un poco más la mente. 
 
No hablo de ser una “rata de biblioteca”, pero estimular las neuronas más allá de las redes es algo que sabemos que beneficia tanto a la salud mental como al bolsillo. Y lo contrario también es cierto: más tiempo online, más ansiedad (sobre todo en chicas), más brain rot —palabra del año 2024 según Oxford—, concepto que además inspiró excelentes campañas publicitarias que realizaron los alumnos del MPC —Máster en Dirección de Publicidad y Comunicación— este año, con el objetivo de combatir el exceso de uso de redes sociales. 

Porque en estos momentos en que la Inteligencia Artificial está ocupando poco a poco espacio en todas las empresas, la información será cada vez más abundante, necesitando de gente que tenga un cerebro muy preparado para pilotar la IA, y no dejar ser pilotada por ella. 

El precariado de la IA 

La IA llega poco a poco a las empresas, pero viene con fuerza. No exactamente hoy, pero sí en el medio plazo, cambiando procesos, puestos de trabajo y personas. La IA generativa ofrece  un riesgo enorme de destrucción laboral, y no viene a por los empleos de fábrica. Su mayor impacto será en los trabajadores white collars: gerentes, consultores, analistas, asistentes, administrativos… gente que estudió y, al menos alguna vez, abrió un libro. 
 
Algunos quedarán, sin dudas. ¿Serán los más ignorantes… o los más preparados? 
 

“Leer, aprender y pensar críticamente no es ser ‘superior’: es la diferencia entre tener futuro… o quedarse esperando a que TikTok pague la renta.” 

 
La tendencia es clara: hace cinco décadas, un título universitario no era necesario para tener un sueldo digno. Después, el grado pasó a ser indispensable para crecer profesionalmente. Cuando muchos ya lo tenían, apareció la necesidad de una maestría. Y así, el listón nunca baja: sube constantemente. 
 
Los datos lo confirman: según la OCDE, las personas con título universitario ganan en promedio un 54 % más que quienes solo tienen educación secundaria. En EE. UU., el Pew Research Center muestra que el salario medio de un graduado universitario es casi el doble que el de alguien sin título. Y la brecha sigue creciendo. 
 
El problema es que, como advierte el CEO de Anthropic, hasta el 50 % de los empleos de entrada en oficina podrían evaporarse en apenas cinco años, con riesgo de un 20 % de desempleo. Por su parte, el Foro Económico Mundial alerta sobre un nuevo escenario: el precariado de la IA, una clase laboral global que no solo perderá ingresos y empleos, sino también identidad, propósito y sentido social. 

Así que, si incluso leyendo será difícil, ¿qué ocurrirá sin leer? Leer, estudiar y pensar críticamente no es ser “superior”: es la diferencia entre tener futuro… o quedarse esperando a que TikTok pague la renta. 
 

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