Vivimos un contexto en el que la seguridad informática en las empresas adquiere más y más complejidad día a día, con perspectivas de que este grado de complejidad vaya creciendo con el tiempo, tal y como lo ha hecho hasta ahora. Tanto es así, que hace unas décadas, el gran problema que teníamos en ciberseguridad era definir nuestro perímetro de seguridad: Teníamos sedes físicas y un área de red muy controlada, lo que hacía que la labor no resultara demasiado compleja.
Si observamos detenidamente los abundantes casos de integración en las organizaciones del Big Data, los ejemplos que nos encontramos nos enseñan que el Big Data está cada vez más pegado a negocio, y observaremos que constituye una importante palanca en tres ámbitos:
*El 80% de los consumidores españoles tienen predisposición a compartir sus datos personales con las marcas *La segmentación de la muestra clasifica a los consumidores en función de sus actitudes frente a la privacidad y al intercambio de datos *La actitud de apertura a compartir datos personales se ve influenciada por la percepción de confianza, transparencia y honestidad que sepan transmitir las marcas
Permíteme repasar muy brevemente qué es marketing relacional y cuál es su utilidad. Marketing relacional es el conjunto de acciones que ponemos en marcha para mantener una relación con nuestro público objetivo, en lugar de mantener simplemente un contacto. Es una definición un poco simple, pero define suficientemente algunos de los temas de los que quiero hablar en las próximas líneas.