El mundo avanza más rápido que nunca y las empresas estudian cuál es la mejor manera de llegar al consumidor, tratando así de adelantarse las unas a las otras para aprovechar cualquier oportunidad que pueda surgir. En este contexto, y a raíz de la constante evolución de la participación del consumidor en la era digital, ha surgido un término que encapsula la transformación del rol tradicional del consumidor: prosumidor, que deriva de la combinación de las palabras productor y consumidor.
Vivimos en un mundo que se caracteriza por el uso masivo de los datos; de hecho, nuestra actividad socioeconómica actual está directamente ligada a ellos. Ante esta situación, las empresas necesitan tener la información en un lugar seguro, evitando así los ataques cibernéticos que cada vez son más comunes en la sociedad digitalizada en la que nos encontramos. En este contexto, los profesionales en la seguridad cibernética se han convertido en perfiles muy valiosos en las organizaciones, lo que los convierte en trabajadores pertenecientes a un sector sin desempleo y, además, bien pagado.
El modo en el que se lidera un equipo es clave para el bienestar de este. Según un estudio realizado por Infojobs, uno de cada tres trabajadores asegura encontrarse en el ámbito laboral bajo un modelo de dirección autocrático, es decir, un liderazgo tradicional y autoritario en el que el jefe generalmente concentra el poder y los miembros del equipo o la compañía obedecen sus directrices.
A pesar de que el comercio internacional siempre ha tenido un papel muy destacado en las economías de todo el mundo, con la llegada de la globalización ha adquirido aún más protagonismo. De hecho, en España se trata de un sector de gran importancia, pues, según los datos del INE de septiembre de 2022, supone un 13,7% del PIB total a precios básicos de la economía española. Por su parte, el comercio minorista constituye más del 5% del PIB total a precios básicos.