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Desarrollo de aplicaciones: ¿Qué debes tener en cuenta?

Desarrollo de aplicaciones: ¿Qué debes tener en cuenta?

Marketing y Comunicación | Artículo
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    1877
  • abril 2019
  • Autor
  • Victor Orizaola
  • Profesor de ESIC y consultor en la agencia Pinchaaqui. Titulado superior en Marketing y Gestión Comercial por ESIC; Bachelor in Business Administration por Florida Atlantic University (EE. UU.).

El desarrollo de aplicaciones y su evolución 

 

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Como comentábamos antes, desde que los smartphones despegaron con la llegada en julio de 2007 del primer iPhone, el jugoso negocio de las apps no ha hecho más que crecer. Es algo cuantitativamente demostrable como podéis ver en la tendencia de búsqueda de Google Trends:
 
2007 y su años sucesivos se convirtieron en años de transición digital entre un mundo de navegación por internet a través de navegadores en ordenadores y la navegación a través de teléfonos móviles.
A medida que los smartphones fueron ganando en eficiencia, memoria y capacidad, las aplicaciones móviles fueron copando las pantallas de nuestros teléfonos.
Como veremos más adelante, este hecho nos proporciona una oportunidad inigualable para alcanzar a nuestro usuario final. Sin embargo, si queremos rentabilizar la inversión en este canal, es preciso saber gestionar sus particularidades.
 

Desarrollo de apps, un negocio al alza 

 
Y es que según datos de Business Wire, el mercado del desarrollo de aplicaciones crecerá a un ritmo frenético hasta 2023 con compañías como Alphabet, Microsoft o Netflix liderando el mercado.
Cuando estas grandes compañías están detrás, es que el trozo del pastel es muy apetecible. Pasamos cada vez más tiempo conectados al móvil sí, pero eso hace que la competencia por un hueco en nuestras pantallas de móvil sea cada vez más grande.
Pensadlo, ¿Cuántas apps tenéis instaladas? No sabríamos decirlo con exactitud y eso es porque todos nosotros contamos con nuestro pequeño cementerio de aplicaciones desarrolladas para darnos un servicio que al poco dejamos aparcado.
Según diversos estudios, la media de aplicaciones utilizadas mensualmente es cada vez más escasa, utilizamos cada vez más tiempo un menor número de aplicaciones.
Todos tenemos nuestras favoritas y la enorme facilidad que la tecnología nos brinda para instalar y desinstalar, usar y borrar se lo pone francamente difícil a los desarrolladores de aplicaciones.
 
Pero hoy no estoy aquí para hablaros de estas cifras, podéis verlo con mucho más detenimiento en post como este que hablan de la saturación de desarrollo de aplicaciones en el mercado de la salud. Hoy vengo a hablaros de los momentos de la verdad y del ciclo de vida del consumidor.
 

¿Cuál es el objetivo del desarrollo de aplicaciones? 

 
En incontables ocasiones empezamos la casa por el tejado. Sabemos que en la economía digital impera la velocidad pero debemos de ser conscientes de los principales pilares que toda estrategia de marketing debe tener. ¡Los objetivos!
Piensas en mi empresa, mis ventas, miladodigital, pero… ¿Para qué necesita mi público objetivo el desarrollo de una aplicación? ¿Qué valor añadido le aporto poniendo a su disposición una app?
Recordad que toda estrategia digital debe plasmarse cualitativamente y cuantitativamente. Así que, antes de plantear siquiera el desarrollo de aplicaciones para nuestra empresa, servicio o venta de producto, preguntaos:

  • ¿Dónde quiero que aporte valor en el customer journey?
  • ¿Podré con la creación de una app aumentar el periodo de vida de mi consumidor?
  • ¿Mejoraré tal vez el proceso de contratación o compra de producto?

 

Antes de pensar en crear una app, entiende a tu consumidor 

 
Nos centramos tanto en captar nuevos clientes que muchas veces olvidamos que desarrollando aplicaciones podemos aportar valor añadido una vez comprado el producto o contratado el servicio.
 
Pero para ello tenemos unos costes que muchas veces no nos gusta asumir, no estoy hablando de los económicos, sino de ¡escuchar! De invertir en investigaciones de mercado, invertir recursos en conocer más a los que ya son clientes, a conocer cómo con el desarrollo de aplicaciones podemos facilitarles la vida al lado de nuestro producto o servicio.
 
En mi opinión profesional, cualquier inversión mayor en el desarrollo de aplicaciones que en el conocimiento de a quién va dirigido está abocada al fracaso.
 
Hace años todo el mundo tenía que tener una web, había que estar, daba igual cómo (porque todo esto da para otro post…). Igual que ahora hemos comprendido (unos antes que otros…) que no puede existir una web sin unos objetivos definidos, ¿por qué nos empeñamos en cometer los errores del pasado con el desarrollo de aplicaciones para nuestros negocios?
Soy consciente que es más fácil escribirlo que hacerlo pero queridos lectores, más planificación y menos desarrollar aplicaciones porque hay que tenerlas. Seamos coherentes y nuestro consumidor nos lo agradecerá con fidelidad.

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  • Autor
  • Victor Orizaola
  • Profesor de ESIC y consultor en la agencia Pinchaaqui. Titulado superior en Marketing y Gestión Comercial por ESIC; Bachelor in Business Administration por Florida Atlantic University (EE. UU.).


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