Comenzaba el nuevo año y en la empresa ya se notaba: habíamos cambiado los viejos nombres de los departamentos por algo más moderno y florido. Este cambio también afectaba a sus responsables. «Todo se haría por fases», nos dijeron. Según la dirección, hacía falta un cambio radical en la forma de dirigir.
Esa mañana de septiembre, Pedro Martínez se despertó sobresaltado. Había soñado que le iban a despedir. Estaba solo y un sudor frío le recorría la espalda. Se levantó y estaba preparándose el desayuno cuando sonó su móvil. Era de la empresa. Le llamaban de la dirección. Le temblaba un poco la mano al cogerlo, pero, sobreponiéndose, acertó a decir:
Taula de continguts Primero, los eventos. Segundo, la
No te fíes de lo que la gente dice que quiere, descubre lo que su cerebro realmente prefiere