En un entorno empresarial definido por la disrupción tecnológica y la velocidad del cambio, la innovación ha dejado de ser un lujo o un golpe de suerte para convertirse en una necesidad estratégica para la supervivencia. Las empresas ya no pueden permitirse esperar a que surjan buenas ideas; necesitan un sistema y un liderazgo que las promuevan de forma proactiva.
La pandemia, las tensiones geopolíticas y las disrupciones en el transporte marítimo han puesto a la cadena de suministro en el centro del debate estratégico global. Durante décadas, el mantra fue la eficiencia máxima, pero la fragilidad de este modelo ha quedado expuesta.
Durante años, las empresas han operado bajo una falsa dicotomía: la estrategia online y la estrategia offline. Sin embargo, el consumidor de hoy no vive en dos mundos separados; busca conveniencia digital en sus compras físicas e inmediatez física en sus interacciones online. De esta necesidad de unificar ambos universos nace el concepto phygital, la tendencia que está marcando el futuro del marketing y el retail.
Durante décadas, el embudo de marketing ha sido el modelo sagrado para entender el crecimiento: atraer, convertir, cerrar, deleitar. Un proceso lineal que requiere un esfuerzo constante para seguir llenándolo por arriba. Pero ¿y si el propio crecimiento generara más crecimiento? ¿Y si el producto, en lugar de ser el final del embudo, fuera el principio de un ciclo sin fin?