«Si un cambio de gafas te mejora la vista, un cambio de pensamiento te mejorará la vida», S. Jobs Me gustaría comenzar con un titular dramático parecido a «la crisis de la enfermedad covid-19 y la debacle de las organizaciones», que conste que ya me gustaría. Pero ni se me da bien el drama ni me gusta ponerme apocalíptico y, seguidamente, y en plan épico vender soluciones «mágicas» para el tema que nos ocupa y preocupa actualmente.
La vida se desarrolla donde fluye la empatía, o eso creo. Todos vamos a enfrentarnos a lo largo de las próximas semanas o meses a un nuevo entorno. ¿VUCA? No. Es simplemente NUEVO. Tan nuevo y amenazante que nos hace sentirnos muy vulnerables y frágiles. ¿Qué va a pasar? No lo sabemos. ¿Cuánto durará? No lo sabemos. Y en este contexto, la vida continúa. Nuestros trabajos continúan. Tenemos que cuidarnos y seguir trabajando duro para hacer frente a la situación y atender a nuestras familias y seres queridos. Para abordar el reto que tenemos delante, ¿qué podemos hacer?
En mi anterior post hablaba justamente sobre las variables del entorno dentro del marketing y cómo estas cambian de forma rápida, a veces inesperada. Escribía sobre cómo entender, comprender y actuar ante situaciones externas y convertir las amenazas en verdaderas oportunidades. En esta ocasión, y dadas las circunstancias excepcionales que nos rodean a todos, vuelvo a traer un artículo que viene marcado por el entorno, pero ahora dentro de la variable social de forma principal; no es todo lo agradable que me gustaría, pero muy real y actual.
Las redes sociales pierden credibilidad debido a la desconfianza que provocan las fake news. La humanidad nunca había sufrido un ataque tan grave como este con un canal propagador de sus efectos tan potente e incontrolado como las redes sociales.