Cuando una relación laboral llega a su fin, ya sea por una baja voluntaria, un despido o la finalización de un contrato temporal, surge un concepto clave: el finiquito. Entender qué es y cómo funciona es fundamental para cualquier profesional, ya que garantiza que el trabajador reciba todas las cantidades económicas que la empresa le adeuda hasta la fecha de cese.
Durante décadas, el crecimiento industrial global se ha sustentado en un esquema en apariencia inagotable: extraer materias primas, fabricar productos, usarlos y, al final, desecharlos. Este modelo, conocido técnicamente como economía lineal, ha sido el motor del desarrollo durante el último siglo; con él se ha optimizado la producción en masa y se han reducido los costes a corto plazo.
En el ecosistema comercial actual, la improvisación rara vez conduce al éxito sostenible. Para un director de ventas, contar con una metodología estructurada que guíe la interacción con el cliente potencial es la variable que diferencia el cierre de un contrato de la pérdida de una oportunidad de negocio.
El mercado laboral ha experimentado una transformación profunda en los últimos años. Tras la «gran renuncia» pospandemia, las organizaciones se enfrentan ahora a un desafío más sutil pero igualmente corrosivo para la productividad y la cultura corporativa: la desvinculación emocional de los empleados.