La logística 0 emisiones y su realidad en el futuro

Las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación en las grandes ciudades provienen, en una gran medida (aunque no exclusivamente) del transporte. Si a esto le sumamos la congestión por tráfico, y el aumento de la demanda de servicios de entrega, debido al crecimiento del comercio electrónico cómo actividad típicamente urbana, es más que claro que hay que buscar alternativas para dar respuesta al reto de la movilidad urbana sostenible.

La contribución del transporte a las emisiones de CO2 está comúnmente aceptado que está entre el 7% y el 8% del total, incluyendo todos los medios de transporte, ya sea de carga o de pasajeros y nuestros vehículos particulares lo cual, y en perspectiva no parece ser demasiado abultado.

Es necesario (¿y posible?), según recogen los estudios y recomendaciones de los expertos, que para el año 2050 se haya reducido en un 83% las emisiones de CO2 en transporte en la UE.

cero emisiones
El uso de vehículos eléctricos de cero emisiones parece que ese está revelando cómo una de las soluciones más prometedoras (si no tomamos en consideración cómo se genera la energía eléctrica que recarga estos vehículos). Otros tipos de reparto sostenible pueden ser los vehículos híbridos, los impulsados por GNL, CNG, Hidrógeno y otros modelos que si bien son menos contaminantes no son “emisión cero”.

En el caso de los vehículos eléctricos de carga y reparto, se han hecho varios estudios en diferentes ciudades europeas con resultados esperanzadores, pero no libres de problemas:

  • El precio de adquisición es sensiblemente más elevado que el de un vehículo de reparto convencional, aunque requiere menos mantenimiento comparativo.
  • Las recargas son mucho más lentas que en combustibles fósil y eso hace que la disponibilidad y por tanto la capacidad de reparto caiga
  • Limitados puntos de carga
  • Las baterías aún tienen problemas de fiabilidad
  • En invierno, la calefacción del coche limita aún más su autonomía

Operacionalmente no tienen muchas diferencias con sus colegas de motor alternativo de combustión salvo que la ruta a cubrir sea sensiblemente larga o la cantidad de kilos a transportardónde su particular autonomía puede penalizar. Hay que pensar, en cualquier caso, que no hay que, únicamente sustituir vehículos diésel por eléctricos, sino que hay que reestructurar una cadena de suministro diseñada para vehículos de reparto convencionales y eso ya toca fibra más sensible.

Si la perspectiva la queremos mirar en euros y céntimos, quizás haya que contemplar que:

  • El coste de adquisición es más elevado
  • El coste de las reparaciones suele ser más caro
  • Aire acondicionado y calefacción aumenta consumo y disminuye productividad
  • Menor coste de mantenimiento
  • Menor coste de operaciones

¿Qué podemos hacer para llegar a una logística “cero emisiones”?

Entonces ¿Qué podemos hacer para llegar a una logística “cero emisiones”? Es complicado, mucho. No olvidemos que la logística no es solo transporte y entrega sino otra serie de actividades de valor añadido como almacenaje, suministro internacional, preparación de pedidos, consumibles como cartón, etc., pero siempre se puede mejorar.

Según el profesor Alan McKinnon de la KühneLogistics University hay una relación fácilmente interpretable entre el potencial de ahorro de emisiones y la facilidad de implementación de esa solución:

¿Qué nos dice este cuadro? Que la correcta gestión de las operaciones y un desarrollo correcto ahorra más emisiones de CO2 y es más sencillo de implementar que otras soluciones que, a primera vista son más fáciles o directas.

Pricipales soluciones de gestión para conseguir “cero emisiones”

Éstas soluciones de gestión son evidentes: Por nombrar algunas:

– Reducción de la demanda de transporte aplicando el coste real del mismo. El ejemplo es más que visible: Hoy en día una entrega ecommeceno es un buen negocio.
– Aumentar la eficiencia, como, por ejemplo:

  • Software de gestión de rutas
  •  Rutas compartidas (nada de “carreras de furgonetas en la N-II”)
  • Acabar con las segundas entregas gratuitas

– Transporte intermodal para suministro B2B

Principales soluciones regulatorias del transporte cero emisiones

Por otro lado, hay que mirar el aspecto regulatorio, el cual tiene mucho que decir en este aspecto si quiere apoyar el transporte cero emisiones o, al menos la reducción significativa de las emisiones que éste lanza a la atmósfera:

– Promover la intermodalidad como única solución a medio plazo viable haciendo atractivo a los transportistas usar el tren para eliminar emisiones y congestión en carreteras
– Exenciones fiscales
– Ayudas operativas:

  • Aparcamiento en las ciudades gratis para los vehículos emisión cero
  • Puntos de recarga
  • Aumento de las zonas de carga y descarga restringidas a “emisión cero”
  • Otras

Pero que esto se pueda llevar a cabo tiene un precio y es que los costes van a aumentar. ¿Estamos dispuestos a pagar su justiprecio por ello?

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