Las preguntas son la respuesta

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La perspicacia de Peter Drucker sobre el poder de las preguntas ha sido durante mucho tiempo la principal inspiración d Hal Gregersen, el prestigioso gurú de la Innovación que, durante el pasado Global Peter Drucker Forum, invitó a los directivos a cuestionar la manera en la que piensan y actúan para construir un mundo mejor y más creativo.

Cómo afrontar el impacto de la Inteligencia Artificial en las organizaciones

Cuestionar como base del éxito

Desde que comencé mi carrera como investigador hace más de 30 años he analizado diferentes fenómenos que afectan a las organizaciones, como la globalización, la transformación o la innovación. En todos los casos, los líderes más exitosos eran aquellos cuya principal habilidad era realizar las preguntas adecuadas desde los límites de la certeza, que es precisamente el entorno en el que surgen las preguntas adecuadas.

Estamos inmersos en pleno proceso de transformación digital. Un mundo impregnado de Inteligencia Artificial, donde los ordenadores son capaces de identificar determinados objetos a través de imágenes. Ahora más que nunca, nuestra capacidad para realizar las preguntas adecuadas será lo que nos haga ganar la batalla frente a la Inteligencia Artificial en las organizaciones.

Los ordenadores no pueden realizar las preguntas que las personas planteamos, y que nos permiten saber qué está ocurriendo en realidad. Si queremos preservar la humanidad en un entorno cada vez más automatizado, es imprescindible que mantengamos nuestra capacidad de cuestionar lo más viva posible.

Trabajar en entornos de incertidumbre

En los últimos cinco años he tenido la oportunidad de entrevistar a 200 líderes de grandes compañías como Amazon, Pixar, Aramex, Salesforce, Chanel, etc. La mayor parte de los directivos exitosos acostumbran a crear condiciones de trabajo en las que ellos no se encuentran cómodos, permanecen reflexivamente callados y aparentemente poco activos, porque saben que en estos momentos aparecen preguntas que abren paso a las oportunidades.

Para conocer lo que uno desconoce, es necesario situarnos en un entorno incómodo, reconocer que podemos estar equivocados y estar dispuestos a escuchar. Sólo de esta forma podremos obtener las preguntas adecuadas.

Hace 20 años, Ed Catmull, cofundador de Pixax, implantó en la compañía un proceso denominado brain trust, donde todos los directores de una película tienen que someterse a una reunión en la que sus compañeros dan su opinión sobre el boceto con el objetivo de resolver errores en etapas tempranas. Se trata de un proceso arduo y largo que cuestiona no sólo el trabajo de los directores, sino también su implicación personal, y por eso deben prepararse para afrontar críticas muy duras. Por ejemplo, pasaron ocho años desde que Brad Bird, el director de ‘Los increíbles’, propuso la idea de crear una cinta sobre una familia de superhéroes, hasta que el producto llegó al gran público. Sólo de esta forma, la compañía es capaz de crear verdaderas obras de arte.

Buscando fórmulas recurrentes

Todos nosotros deberíamos buscar nuestras preguntas recurrentes y plantearnos: ¿qué cuestiones fluyen cada día por mi organización? ¿Estoy creando el espacio o el contexto adecuado para permitir que florezcan las preguntas difíciles de realizar?

Las preguntas que hacen que la gente reflexione no forman parte de la rutina de los entornos mecanicistas; estas únicamente surgen cuando las personas trabajan en las fronteras de la incertidumbre intentando construir cosas que hasta hace poco eran inimaginables, y que intentan responder a cuestiones que hoy desconocemos, pero que serán necesarias para crear un mañana. Por tanto, las personas que repiten cada día esas preguntas recurrentes terminarán por crear las condiciones necesarias para que otras personas puedan hacer lo mismo.

Necesitamos crear espacios para que las críticas constructivas y las preguntas duras surjan de una forma sana dentro de las organizaciones. Tenemos que hacerlo por nosotros, pero también por las nuevas generaciones que nos rodean.

En muchas ocasiones, los jóvenes son testigos de cómo sus preguntas son apartadas, y la única forma que tenemos para evitar que sus planteamientos se destruyan es generar entornos donde se incentive la capacidad de cuestionar de forma libre. Sólo así conseguiremos crear un futuro más humano, que nos permita hacer frente a la tecnología y la Inteligencia Artificial.

 

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Adaptación del artículo publicado en la sección “Innovative Knowledge by ESIC”, de la revista ExecutiveExcellence.
Hal Gregersenes, director ejecutivo del MIT Leadership Center y del MIT Sloan School of Management.

 

Puedes acceder aquí a otros artículos de “Innovative Knowledge by ESIC” de la revista Executive Excellence.

 

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