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ESIC convierte Alegal en el escenario de Caso Zero para poner a prueba al alumnado de primer curso
El alumnado de primer curso de ESIC Business & Marketing School Comunidad Valenciana participó el 9 de septiembre en Caso Zero, una experiencia diseñada para poner a prueba competencias como el liderazgo, el trabajo en equipo, la resiliencia, la comunicación, la resolución de problemas y el pensamiento crítico. Este año, Alegal se convirtió en el escenario de una jornada en la que crear una película era solo el principio del reto.
Valencia, 10 de septiembre de 2026.
¿Cómo reaccionamos cuando cambian las reglas a mitad de un proyecto? ¿Qué decisiones tomamos cuando tenemos menos tiempo del previsto? ¿Y qué papel debe ocupar la tecnología cuando necesitamos crear una idea desde cero?
Con estas cuestiones como telón de fondo, el alumnado de primer curso de ESIC Business & Marketing School – Comunidad Valenciana participó ayer, 9 de septiembre, en Caso Zero ESIC × Alegal, una experiencia con la que la Escuela acerca al alumnado, desde el comienzo de su etapa universitaria, a situaciones que requieren organización, toma de decisiones, adaptación y trabajo en equipo.
La jornada se desarrolló en Alegal, un espacio ambientado en los años 20 que, durante unas horas, se transformó en una gran productora cinematográfica. La elección del lugar tenía además una conexión especial con ESIC: Omar Kamel Bravo, alumni del Grado en Marketing de ESIC y uno de los protagonistas de la campaña “Culpables” de ESIC University en la Comunidad Valenciana, está detrás de este proyecto.
El reto partía de una premisa: cada equipo debía crear “la película de su primer año en ESIC”. Para ello, el alumnado tuvo que idear un título, una sinopsis, varias escenas clave y un personaje protagonista antes de convertir la propuesta en una pieza audiovisual.
Primero las ideas, después la tecnología
La experiencia comenzó con una condición especialmente relevante: Nivel 0 de tecnología. Durante la primera fase no podían utilizar teléfonos móviles, herramientas digitales ni inteligencia artificial. Las ideas debían surgir de las personas que formaban cada equipo, de su creatividad, del debate y de las decisiones tomadas conjuntamente.
Solo después de definir la base de su película se abrió el Nivel Libre de Tecnología, momento en el que pudieron incorporar móviles, herramientas digitales e inteligencia artificial para desarrollar y mejorar sus propuestas.
De esta forma, Caso Zero planteó también una reflexión sobre el papel de la tecnología en los procesos creativos: puede ayudar a producir y desarrollar una idea, pero la propuesta debía haber nacido previamente del propio equipo.
Antes de comenzar el reto, Laura Moreno Maynero, responsable de Competencias del área de Grado de ESIC Valencia, presentó las seis competencias sobre las que se articuló toda la experiencia: liderazgo, trabajo en equipo, resiliencia, comunicación, resolución de problemas y pensamiento crítico.
Durante la jornada, los equipos estuvieron acompañados por coaches que observaron su evolución y evaluaron no solo el resultado final, sino también la manera en la que se organizaban, comunicaban, tomaban decisiones y afrontaban las dificultades.
Y las dificultades llegaron.
Sin saber previamente que formaban parte de la dinámica, los equipos tuvieron que enfrentarse a distintos imprevistos introducidos por “producción”. Primero, un supuesto recorte de presupuesto redujo inesperadamente el tiempo disponible. Los grupos tuvieron que decidir rápidamente qué mantener, qué eliminar y cómo reorganizarse.
Más tarde llegó un segundo cambio: el personaje protagonista elegido por cada equipo dejaba de poder hablar. No podían sustituirlo y debían adaptar la historia a la nueva condición.
A estos retos se sumó una reunión con “producción”, para la que cada equipo tuvo que seleccionar a dos representantes. Además de plantear una pregunta sobre ESIC, su carrera o los próximos años de su experiencia universitaria, recibieron a cambio un elemento que debían incorporar de manera relevante a su película.
Cambios de reglas, menos tiempo, negociación, reparto de responsabilidades y decisiones tomadas sobre la marcha permitieron trasladar a la práctica las seis competencias planteadas al comienzo de la jornada.
La última fase llevó las ideas a la pantalla. Cada equipo tuvo que grabar un vídeo de un máximo de un minuto en el que contar su película utilizando los espacios y recursos de Alegal. Las piezas se compartieron posteriormente en LinkedIn con los hashtags #ESICComunidadValenciana, #Alegal y #CasoZeroGrado.
De todas las propuestas, diez llegaron al “Gran Estreno”, donde fueron proyectadas ante el resto del alumnado. La selección tuvo en cuenta no solo el resultado audiovisual, sino todo lo ocurrido durante el proceso: el liderazgo demostrado, el pensamiento crítico, el trabajo en equipo, la capacidad para resolver problemas, la comunicación y la reacción ante los cambios.
La experiencia terminó poniendo el foco precisamente en ese proceso. Porque Caso Zero no consistía únicamente en crear una película. Mientras la preparaban, quienes apenas acababan de conocerse habían tenido que organizarse, defender ideas, cambiar de opinión, resolver dificultades y construir una propuesta conjunta.
Una primera experiencia que anticipa muchas de las situaciones que encontrarán durante su paso por ESIC: momentos en los que el guion estará claro y otros en los que tocará modificarlo sobre la marcha.
Caso Zero fue el primer rodaje. Su historia en ESIC acaba de empezar.