Los mejores Spots del Verano 2018

Si, tal y como insisten desde las diferentes fuentes de audiencias y consultoras, la televisión sigue siendo el medio rey por las audiencias que capta, el spot, por definición, debería ser la “corona”. Y más si tenemos en cuenta que, dentro de los contenidos que nos propone este canal audiovisual, las producciones publicitarias siguen siendo piezas claves, que proporcionan notoriedad y recuerdo a las marcas.

Aunque en la actualidad, según algunos estudios, más del 72% de los españoles conecta diariamente con el medio (3,2 millones de individuos de media diaria ven la televisión), y su consumo asciende a 256 minutos al día por espectador, lejos quedan aquellos maravillosos años, donde el prime time permitía captar con un solo anuncio una amplísima cobertura; exagerando la nota, diríamos que llegaba a casi toda la audiencia. Eran años en los que la fragmentación de los medios era una pura entelequia, y las audiencias sociales, fruto de las nuevas tecnologías y las redes sociales, todavía no habían hecho su aparición.

Sin embargo, y a pesar de que los tiempos cambian y seguirán cambiando a una velocidad pasmosa, el spot sigue siendo la pieza publicitaria por antonomasia: pequeñas obras de arte que, cuando combinan inteligentemente la chispa, el humor, la música y las imágenes en movimiento, son capaces de impactar, de entretenernos, de informarnos, de enseñarnos, de captar nuestra atención y de despertar nuestros más profundos sentimientos.

Cuando se produce esta magia, surge entre los usuarios la pregunta “¿has visto ese anuncio en el que…?”, que tanto les pone a los creativos, porque detrás de ella se esconde, ni más ni menos, el resultado de un spot que ha alcanzado sus objetivos de recuerdo y además genera conversación entre las audiencias.

Son muchos los spots, junto con sus jingles, que en un ejercicio nostálgico cada uno podría rememorar. Es lo que se denomina adstock (o, dicho de otra manera, el remanente del impacto publicitario): los anuncios que cada uno guarda en su imaginario particular. Cómo no recordar el del Cola Cao con aquel negrito del África tropical; o el del tinto de verano; o la mano libre del conductor del BMW y su “¿Te gusta conducir?”,o el “Be water, my friend, la perrita Pippin de TVE o los anuncios más recientes de Estrella Damm y sus canciones, que nos trasladan a un mundo veraniego, lejos de las preocupaciones y de la rutina diaria.

Pero los spots tienen también este punto coyuntural: aparecen en el momento justo, como las setas cuando llueve. Pues bien, en verano empiezan a aparecer cervezas y chiringuitos, el sorteo extraordinario de verano, las propuestas de vacaciones desde las grandes plataformas de búsquedas de vuelos y hoteles, los refrescos, los helados o los aires acondicionados.

Hablar del mejor spot del verano resulta difícil por cuanto, sin métricas en la mano, resultaría una osadía decidir cuál es el más eficaz. Sin embargo, imbuido por ese aire de nostalgia de los spots de tu vida, traigo hasta aquí el último de Estrella Damm, una marca que tiene bien definido su posicionamiento en el concepto de Mediterráneo y, por supuesto, en el verano. Justo hace 10 años, en el 2009, crearon ese concepto, que han sabido forjar verano tras verano. Este año, y para celebrarlo, nos propone volver a Formentera, con aquella mítica canción del grupo sueco Billie the Vision and the Dancers: una música que nos trae el buen rollito del verano, la despreocupación, el descanso, el romper con la monotonía, el raletinzar nuestra producción cotidiana, los amores de verano y, sobre todo, los buenos recuerdos. Y es que los veranos son para vivirlos y también para recordarlos.

Parafraseando el inicio del corto,se podría decir: “Es tu verano; que nadie te escriba la letra”.
Pues lo dicho: a disfrutar y a brindar por muchos veranos juntos.

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