Los robos de criptomonedas

Seguimos con nuestra línea de investigación y divulgación sobre el criptomercado, que, como concluimos en el último post: ¿La moneda digital es una moda o ha venido para quedarse? , lejos de ser una moda, se consolida como una realidad con recorrido dentro del sistema financiero.

Seguridad de criptomonedas

En esta ocasión abordamos la seguridad de los depósitos de criptomonedas, pues es uno de sus principales puntos débiles o, cuando menos, controvertidos, junto con otros dos aspectos colaterales de este fenómeno como son el posible uso ilícito (blanqueo de dinero) y el riesgo de fraude (esquemas piramidales).

No cabe duda de que la actividad de los ladrones informáticos, los que no utilizan armas ni máscaras para perpetrar sus robos, ha crecido al mismo ritmo que el mercado cripto, y es un claro pero costoso ejemplo de correlación positiva con la capitalización (entiéndase que me refiero al signo matemático y no al hecho del aumento de robos).

Y es que los datos (1) que tenemos son más que significativos, pues tan solo en el primer semestre de 2018 la cifra de robos de criptomonedas se elevó a 800 millones de dólares, cantidad que casi duplica la que se había producido en conjunto entre los años 2016 y 2017.

Dicho de otro modo, en los últimos tres años los hackeos a las casas de cambio o exchanges de criptomonedas acumulan un botín de 1.200 millones de dólares, las dos terceras partes de los cuales se han obtenido en los últimos seis meses.

Sin embargo, tras estas elevadas cifras, se contabiliza (2) un reducido número de operaciones de hackeo, que además se centran en criptomonedas relativamente conocidas, pero fuera del selecto grupo que forman las “big four” (el bitcóin, el ethereum, el ripple y el bitcóincash) que, como ya hemos destacado en este blog, dominan dos tercios del mercado.

Tal es el caso de los dos grandes robos acontecidos en los primeros meses de 2018: el del exchange japonés Coincheck, que sufrió un asalto de más de 500 millones de dólares en la criptomoneda xem (ocupa la posición 16 en Coinmarketcap), y el del exchange italiano Bitgrail, al que le sustrajeron cerca de 200 millones de dólares en la criptomoneda nano (ocupa la posición 49 en Coinmarketcap).

Las consecuencias de estas sustracciones para los inversores que tienen depositadas sus criptomonedas en las casas de cambio afectadas son, en la mayoría de los casos, pérdidas directas.

Ello es así porque normalmente este tipo de establecimientos, las casas de cambio o exchanges de criptomoneda, no están sometidos a la misma regulación (3) y legislación que una casa de cambio de divisas o un operador financiero autorizado y, en consecuencia, están fuera de cualquier mecanismo de compensación o garantía para el depositante, que asume directamente el riesgo de contrapartida con el exchange con el que decide operar.

Esta circunstancia pone de manifiesto que la elección del lugar donde se guarda o deposita digitalmente la cartera de inversión en criptomonedas es un aspecto crítico para todo inversor. En este entorno, en este contexto, ese lugar se denomina monedero o billetero digital (en inglés,wallet).

La mayoría de las fuentes, ya sean blogs o páginas web especializadas, que los inversores en criptomonedas reales o potenciales pueden consultar para orientarse en este campo, señalan que la elección de un monedero debería atender a tres criterios: privacidad, seguridad y usabilidad.

Tipos de monederos digitales

Sin entrar en excesivos detalles y de acuerdo con una clasificación muy sencilla, existen básicamente dos tipos de monederos o wallets:

  1. Calientes o en línea, que son aquellos que al estar conectados a Internet son accesibles a los hackeos. En esta categoría se encuentran los que proporcionan los exchanges o las aplicaciones que se instalan en los ordenadores o dispositivos móviles.
  2. Fríos (cool wallets), que no están conectados y por tanto se encuentran a salvo de estos ataques, de la misma forma que funcionaría un pen drive o dispositivo USB.

Existe un consenso bastante generalizado en considerar a los monederos fríos como los más seguros, especialmente si se trata de grandes cantidades que se tienen como reserva (uso poco o menos frecuente), y de hecho su fabricación y distribución son uno de los modelos de negocio que, por las razones aquí expuestas, están creciendo en torno a este nuevo mercado.

Conocidos los riesgos y las alternativas básicas, en este, como en cualquier otro libre mercado, el inversor decide y tiene la última palabra.

Feliz verano.

 

(1) CIPHERTRACE CryptocurrencyAnti-MoneyLaundering Report Q22018

(2) CRIPTONOTICIAS

(3) La regulación depende del país donde el exchange opere y este registrado

 

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