Hablemos de silver economy

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Las personas con pasado son el futuro. La Comisión Europea ha estimado que una de cada tres personas tendrá más de 65 años en el año 2060. Por su parte, la ONU ha destacado en el informePerspectivas de la población mundial” que el número de personas mayores (de 60 años o más) se duplicará para 2050.

¿Cómo atender las necesidades de este sector de la población cuya esperanza de vida va en aumento y precisa de unas garantías de calidad en sus años venideros? La silver economy es la respuesta.

¿Qué es la silver economy?

Es la actividad económica específica orientada a atender las necesidades y motivaciones de las personas mayores, las necesidades de sus familias, consecuencia de cuidar a/de los mayores, y la transformación de la oferta de las empresas para, con una oferta segmentada, adaptarse al cambio demográfico.

Se asienta sobre 10 bases fundamentales:

  1. Todos tenemos derecho a un envejecimiento digno.
  2. Se puede ganar dinero en un mundo mejor.
  3. No existen viejos ni viejas.
  4. El envejecimiento es positivo y activo: todos tenemos que aprovechar el tiempo incierto que nos queda.
  5. Cobra importancia la idea del amparo.
  6. Es necesario planificar.
  7. Se precisan tecnologías y servicios digitales para la atención y la mejora de la vida de los mayores.
  8. Ya no vivimos una vida dividida en tres etapas, sino que son cinco: niño, joven, maduro, sénior y gran sénior (cuando llega la pérdida de la plenitud física y quizás la dependencia). Desde los cincuenta y muchos se habla de silver economy y sénior marketing, orientados al envejecimiento activo hasta la “gran edad”, en torno a los ochenta años, y en los que el elemento central es la gestión del cuidado del mayor.
  9. Con una esperanza de vida de 83 años en España y una jubilación a los 63, son veinte los años en los que se vive como “clases pasivas”, por lo que el Estado y los particulares deben planificar la sostenibilidad económica de las pensiones mediante el ahorro y las inversiones. Es de prever que sigan creciendo la esperanza de vida y los avances científicos en torno a la telomerasa, las sirtuinas, la lucha contra el cáncer, las enfermedades vasculares, etc. Estos y otros avances nos hacen ser optimistas, y la ciencia habla de lograr una esperanza de vida con salud de… ¡140 años! Todo ello en las próximas dos décadas.
  10. El sénior y el gran sénior son marquistas si hay calidad percibida y confort. Son más fieles, valoran la cercanía, la proximidad personal y usan de forma creciente la tecnología (aunque hay una brecha digital en torno a los 74 años). Rechazan la discriminación etaria y es muy delicado elaborar mensajes publicitarios orientados a los mayores (se pierde la afinidad con otros y no siempre se gana con el sénior, al que no le gusta reconocerse como viejo). Se habla pues de sénior marketing como el atento con la edad, empático con el envejecimiento y no siempre muy obvio, sino sutil y con lecturas entre líneas

Silverización en todos los sectores

La silverización de productos y servicios, para que estos sean efectivos para los séniores, es una oportunidad para las empresas, que deben prestar atención a las brechas existentes en lo material, la salud, lo social, el conocimiento, el ocio y la cultura.

Debe producirse en todos los sectores:

  • En el ámbito de la estética, cosmética y cuidados. Cada vez más, vemos productos destinados al “no envejecimiento” físico.
  • En el ámbito de la automoción. El desarrollo de productos y servicios que faciliten la movilidad de este nuevo segmento de consumidores será clave.
  • En el ámbito financiero. Se desarrollarán productos financieros orientados a financiar una vida más larga y complementar los (decrecientes) ingresos de la pensión pública. Nuda propiedad, hipoteca inversa… serán muchos los productos que invadirán la oferta.
  • En el ámbito del turismo. Las empresas dedicadas a este sector deben adaptar sus servicios a estos consumidores con un poder adquisitivo considerable y mucho tiempo libre.
  • En el ámbito del ocio. El disfrute, en sus diferentes modos, debe existir adaptado a todas las edades.
  • En el ámbito de la alimentación. El sector alimentario y de la restauración no debe permanecer al margen; hay que tener en cuenta la existencia de alimentos destinados a personas con problemas derivados del envejecimiento.
  • En el ámbito de cuidados/sanitario. La domótica y las soluciones basadas en la inteligencia artificial tienen grandes oportunidades en la silver economy. La dependencia es un asunto que debe abordarse con responsabilidad.
  • En el ámbito de la moda. La forma de vestir no entiende de edades.
  • Muy especialmente, se espera una revolución en el mundo de las residencias para mayores: establecimientos más acogedores, con menos zonas de hospital y premortuorio, serán la nave nodriza de las atenciones prestadas al mayor en el domicilio cercano a la susodicha residencia. Los pisos tutelados, el cohousing y los apartamentos asistidos son el futuro.
  • Es previsible que surjan marketplaces orientados a la comercialización online de todo tipo de cuidados: desde acompañar al mayor al hospital y hacer las gestiones necesarias hasta hacer la colada, la compra diaria… y, por supuesto, practicar los cuidados terapéuticos de control sanitario y otros.

Se espera que los negocios, con las necesidades de los mayores de 50 años, generen 88 millones de empleos en Europa.

El futuro es incierto pero, sin duda, estará en manos de aquellos que sepan entender las necesidades de los mayores y estén dispuestos a ofrecerles una atención que, en definitiva, beneficiará a ambas partes.

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