- Fecha de publicación
- Septiembre 2021
- Business
- Artículo
Ciertas preguntas, por mucho que se formulen, nunca pierden interés. Son preguntas tras las cuales se esconden enigmas perdurables a lo largo del tiempo. Este artículo trata sobre una de esas preguntas.
Hace poco descubrí que, en Google, una de las preguntas que más se formulan respecto al ámbito de los recursos humanos es para qué sirven estos departamentos. Y sí, es cierto que me he tomado la licencia de intercambiar en el título la expresión recursos humanos por personas y talento, pero es que precisamente ese es el comienzo de todo.
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Existe un error de concepto que hace que todo lo que nace de él sea igualmente erróneo. Debemos empezar recordando que no estamos a principios del siglo XX ni las personas pueden ser consideradas recursos. Precisamente por ello, surgen dudas. ¿Es necesario tener un departamento creado inicialmente para trabajar en fábricas de principios de siglo? ¿Están creados para controlar? ¿Son la policía del pensamiento dentro de la organización? Las respuestas a estas y otras preguntas se despejarán pronto al entender para lo que sirven realmente.
El popurrí de conceptos no acaba ahí, puesto que la mayoría de las entradas que aparecerán en nuestra búsqueda responden al porqué y no al para qué. Sería posible llenar páginas y páginas con los porqués, algo que suele ser común a todas las empresas. Sin embargo, con el para qué tenemos ante nosotros una página en blanco. El porqué nos orienta inequívocamente al pasado, a lo que consideramos que «funcionó»; el para qué, al futuro, un ámbito por explorar lleno de posibilidades.
Esa página en blanco del futuro nos da libertad para entender, para cambiar y, en definitiva, para evolucionar. Si nos anclamos al pasado, no podremos romper con lo que hicimos antes precisamente porque los equipos de personas y talento existen para retar a todos y cada uno de los miembros de la organización, así como a la organización en sí, para que sean la mejor versión de sí mismos.
Estos equipos sirven en primer lugar para cuestionar el statu quo, romper con antiguos paradigmas y orientarse a la innovación y la sostenibilidad. De ese modo, sirven para que las personas que forman parte de una empresa sean consideradas precisamente como tales en todos sus aspectos.
Así, todas las personas tendrán la oportunidad de crecer cada día, asegurándose de que nadie es la misma persona que un día se incorporó en esa empresa, sino la mejor versión posible de sí misma: una versión que ella misma haya elegido y no la que quiere el negocio.
Sirven para que todas las personas que se incorporan, que trabajan o que trabajaron alguna vez en la compañía puedan alinear la misión, visión y valores de esta con las suyas propias, no como una obligación, sino como una elección libre. Sirven para que esas personas, que a veces reciben el nombre de empleados, trabajadores o FTE (las siglas en inglés de «equivalente a tiempo completo»), puedan ser felices.
Por ello, sirven para que el mundo mejore un poco cada día y para que cada persona contribuya con todo su ser a la mejora. El negocio es algo que de forma natural surgirá de ahí.
Porque, hoy día, todos queremos trabajar, consumir o recomendar empresas que mejoran el mundo en el que vivimos y en el futuro, incluso, ir más allá.
Aquellas compañías que tienen como único objetivo ganar dinero viajan en el mismo vagón que aquellos que siguen hablado de sus «recursos humanos» con un destino que no será necesario buscar en Google.
Por eso, es imprescindible retar a los equipos de personas y talento para que mejoren cada día a través de conocimiento, nuevas tendencias, metodologías como la agilidad o el diseño, investigación, negocio, colaboración entre stakeholders, diversidad y tecnología, por supuesto que tecnología.
Claro está que me dejo cosas en el tintero, pero no querría olvidarme de una de ellas: los departamentos de personas y talento existen para que, a través de todo lo mencionado, las compañías estén formadas y sean más conocidas por sus personas que por sus productos o servicios. Todo lo demás comienza ahí.
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