- Fecha de publicación
- Enero 2018
- Tecnología
- Artículo
El mundo actual se caracteriza porque las empresas se desenvuelven en distintas jurisdicciones, con múltiples medios de comunicación y redes sociales que permiten establecer comunicaciones de manera inmediata. Esto genera innumerables interrelaciones y un vasto intercambio de información. Al igual que con los constantes cambios legislativos y regulatorios, se expone a las organizaciones a eventos que es posible le impacten negativamente en sus objetivos de negocio, y que pueden traerle consecuencias legales, en su patrimonio o en su reputación.
Ante tales circunstancias, la gerencia puede establecer mecanismos que le permitan asegurarse de prevenir y detectar las violaciones de las leyes, regulaciones y compromisos internos y externos asumidos por la organización, implementando lo que se conoce como el Corporate Compliance.

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La última modificación del Código Penal español prevé unos modelos de organización y gestión que al ser implementados por las empresas permitirían exonerar de responsabilidad a la persona jurídica. En efecto, establece una serie de medidas para las empresas, las cuales están relacionadas con la prevención y la detección de los delitos cometidos por sus directivos y empleados en nombre o por cuenta y en beneficio de la misma, y que al ser adoptadas y ejecutadas con eficacia podrán servir como atenuantes o eximentes de dicha responsabilidad.
Surge de ese modo el interés por parte de las empresas de implementar esos modelos de organización y gestión a través de planes de cumplimiento penal, para tratar de asegurarse de obtener elementos que le permitan modificar de manera favorable su responsabilidad penal ante la verificación de algún delito en el entorno y por cuenta de la organización.
Ahora bien, esos planes de cumplimiento penal se encuentran contenidos en el Corporate Compliance, el cual está íntimamente ligado al gobierno corporativo y a la gestión de riesgos, pues todos ellos involucran a factores organizacionales comunes, como son las personas, las políticas, los procesos, los controles y la tecnología, los cuales deberían estar guiados por lineamientos estratégicos emanados de la alta dirección.
En virtud de lo anterior, si existe una real intención por parte de la organización en implementar el Corporate Compliance, es esencial el compromiso e involucramiento de la alta dirección, en lo que la doctrina a denominado “The Tone from the Top”, permeando ese objetivo a los diferentes niveles de la organización, al actuar como ejemplos para sus colaboradores y promoviendo en consecuencia, una cultura de cumplimiento.
De tal manera, al entender que la cultura de cumplimiento es el compromiso ético voluntario por parte de la empresa, que deriva en el acatamiento de las leyes, regulaciones y compromisos por convicción, pues se imponen obligaciones y reglas internamente que pueden ir más allá de las obligaciones legales o regulatorias, es evidente que cuando una organización asume ese compromiso ético es por decisión de la alta dirección o incluso en muchas ocasiones proviene de la propiedad de la empresa. Esa decisión es en el ejercicio de un buen gobierno corporativo y busca con ello ajustar de manera correcta los fines perseguidos con los medios utilizados, en las relaciones con los clientes, proveedores, competidores, reguladores y empleados, para ubicarla como una empresa ética y altamente valorada en el mercado donde se desenvuelve.
No basta entonces sólo asumir esa decisión, pues la alta dirección debe ocuparse asimismo de implementar, comunicar y promover esa cultura de cumplimiento, y asegurarse de que la misma esté siendo adoptada y aplicada, apoyándose para ello en el Compliance Officer, quien se encargará de implementar y monitorear un programa de Corporate Compliance con políticas, procedimientos y controles desarrollados con base en la cultura de cumplimiento y aplicados ajustados a su contenido.
Es claro que la adopción de decisiones acertadas y la implementación de un adecuado Corporate Compliance no es una tarea fácil, pues requiere de experiencia y conocimientos técnicos especializados por las áreas involucradas, resultando en consecuencia necesaria la capacitación y la participación en foros de actualización por parte de los involucrados, los que le permitirán conocer las mejores prácticas y compartir experiencias que podrán aplicar en el logro de los objetivos de Corporate Compliance que se han propuesto.
ICEMD, El Instituto de la Economía Digital de ESIC, pone a disposición de los profesionales el Programa Superior en Ciberseguridad y Compliance, para despejar incógnitas en un entorno plagado de retos para el cumplimiento de la normativa en las empresas.

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