Antes de hablar sobre qué es hacking ético, tengo que admitir que personalmente, el tema de la seguridad de la información siempre me ha parecido curioso. Es curioso porque al común de los mortales parece que le trae sin cuidado que sus datos puedan caer en malas manos, porque el mantra en estos casos es “pero ¿Quién va a querer espiarme a mí, si no soy nadie?”, olvidando que nuestro comportamiento como grupo, que surge de la interacción de elementos individuales, si se procesa y analiza, da lugar a conclusiones muy interesantes.
Cuando trabajamos en el día a día con muchas empresas en el entorno de los datos, de analytics, de la tecnología, etc., es decir, del Big Data, no es sencillo escribir un nuevo post de interés para el lector. Estamos en una situación en la que todo lo relativo a “Big Data: empresas data driven” pueda estar ya dicho, escrito y por qué no decirlo, algo manido, muy trillado.Pero intentemos aportar valor, que es de lo que se trata, y que indudablemente sí se puede.
Las bases del marketing relacional: confianza y escucha activa ¿En qué se basa el marketing relacional? El conocido escritor británico Simon Sinek, autor de bestsellers como “Leaders eat last” y protagonista de una de las definiciones seguramente mejor hechas de la generación millenial, insiste en la importancia de formar relaciones de confianza y comenta que nuestra supervivencia depende de esta capacidad. Si bien esto es cierto, también lo es para las empresas.
En una primera aproximación a lo que es compliance como concepto cabe decir que el riesgo de compliance es el riesgo de sufrir sanciones o daño reputacional por el incumplimiento del marco regulatorio (que incluye no sólo leyes sino políticas corporativas y códigos o Reglamento de conducta). Se trata, por tanto, de un riesgo de calado al que, junto a otro tipo de riesgos, se enfrentan las empresas de cualquier sector al llevar a cabo de actividad de negocio.