- Fecha de publicación
- Diciembre 2017
- Tecnología
- Artículo
Emprender no es nuevo. Emprender tampoco es una categoría profesional propia de los millennials, la Generación Z, ni de la generación del baby boom. El emprendimiento es parte intrínseca de la evolución humana, ha sido el motor para sobrevivir, crecer, innovar, y transformar todo lo que nos rodea. El emprendimiento digital es una continuación de todo este camino.
Realmente hay poca diferencia entre el emprendedor digital y el tradicional. Ambos tendrán que pasar seguramente por las mismas fases y procesos. No obstante, la digitalización nos permite minimizar los riesgos, maximizar nuestras oportunidades de captación de clientes, implementar nuevos modelos de negocio y conocer mejor a nuestros usuarios a través de los datos. El Big Data se ha convertido en una tendencia fundamental que nos permite conocer mejor nuestros negocios y clientes.
El emprendimiento digital exige un cambio en la forma de montar y pensar los negocios: ya no podemos concebir productos o servicios para mercados locales; nuestro mercado es global. Tenemos que implementar herramientas de analítica que nos permitan conocer el comportamiento de nuestros usuarios y clientes. Tenemos que tener la capacidad de detectar nuevos modelos de negocio porque existirán oportunidades según vayamos creciendo. Amazon, por ejemplo, siendo un e-commerce, implementó hace pocos años el modelo publicitario: en el segundo trimestre del 2017 ya está facturando 1000 millones de dólares.
El emprendimiento digital: nuevas oportunidades de financiación
Una de las diferencias más relevantes entre el emprendimiento digital y el tradicional es la posibilidad de encontrar financiación a través de business angels o fondos de inversión. A través de estas vías se han podido desarrollar nuevas compañías tecnológicas que no tenían modelo de negocio inicialmente, pero que han cambiado completamente nuestros hábitos y costumbres.
El objetivo de estos proyectos era lanzar productos que fueran usados por millones de personas y, una vez conseguido, encontrar la manera de monetizarlos. Hay muchos ejemplos: Google, YouTube, Facebook, Twitter e Instagram son los más emblemáticos. Todos ellos empezaron sin modelo de negocio definido y, una vez que tuvieron millones de usuarios, han sido capaces de integrarlos de una manera exitosa.
Todo ha cambiado pero, en el fondo, todo sigue igual. Es verdad que ha cambiado la manera de adquirir usuarios, de relacionarnos con nuestros clientes, de implementar modelos de negocio… Sin embargo, hay algo que no cambiado y creo que nunca cambiará: la capacidad del emprendedor para detectar oportunidades, entender el mercado y ejecutar el plan de manera eficiente y rápida.
El emprendimiento digital está lleno de oportunidades. Si quieres especializarte en estos modelos de negocio, fórmate con el Máster en Digital Business de ESIC.
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