El objetivo de muchos de los departamentos de la empresa es dar un nivel de servicio del 100%, pero ese dato es utópico, y quienes nos dedicamos a los procesos logísticos lo tenemos muy claro, pues todos los días nos encontramos con que alguna de las variables que deberían funcionar de manera perfecta para alcanzar ese objetivo sufre una ligera desviación, y ya entonces se convierte en imposible el objetivo, aunque a veces sea por poco.
Esta semana estuve visitando a clientes con uno de nuestros vendedores en Madrid. Uno de ellos estaba a punto de firmar nuestra propuesta de servicio a falta de concretar algunos detalles que habían quedado pendientes en la última reunión: un contacto de atención personalizada. Obviamente, se trataba de un cliente importante y este parecía ser un punto importante en la negociación.
Todo apunta a que los eSports se van a convertir en la competición del siglo XXI, pues cuentan con equipos y jugadores profesionales que actúan en centros de entrenamiento (gaming houses) con dedicación plena como si de un trabajo se tratase y seguidos por millones de personas, que son nuestros nuevos consumidores donde posicionarnos, impactar y formalizar ventas... ¿Cómo encaja en el marketing de una empresa esta nueva tendencia?
A menudo en las empresas se abusa del correo electrónico de diferentes maneras. Unos pecan de excesivamente parcos, y otros, desde el otro extremo, de demasiado extensos. Hay un término medio, que es el de la eficacia. Cuántas veces hemos escrito, sin pretenderlo, un correo polisémico, o sea, que favorece varias interpretaciones, incluso las contrarias. ¡En cuántas ocasiones hemos enviado copias a quien no corresponde! O, directamente, hemos dirigido mensajes críticos con alguno de nuestros jefes a los afectados, con el consiguiente “¡tierra, trágame!” adosado.