En infinidad de ocasiones observamos organizaciones, marcas y productos que fracasan, bien de forma repentina o por la llegada del final de su ciclo de vida. El entorno, los consumidores y demás agentes externos pueden interferir en la estrategia empresarial para cambiar las reglas del juego. Lo más importante, estar preparado y reaccionar.
Existen muchos casos a lo largo de la historia reciente de marcas que resurgen de sus cenizas, aplicando pequeños cambios estratégicos a sus mecanismos para llegar al mercado con nuevas, o viejas, propuestas que alcanzan el éxito.
Es muy positivo aprender del éxito, también del fracaso, pero todavía más de aquellos fracasos de éxito.
