En el año 2017, la revista estadounidense The Atlantic acuñó el término retail apocalypse para designar el fenómeno que describía el cierre de miles de tiendas de cadenas tan emblemáticas como Sears o Toys “R” Us, así como de cientos de centros comerciales en Estados Unidos. La causa a la que apuntaba era sin duda Amazon.
«Nuestro cerebro es una máquina perfecta de mentirse». Punset, E. Ante un producto o servicio, ¿te has descubierto alguna vez diciendo «esta es una gran oportunidad; por este precio no puedo dejarlo» o «tú te lo mereces», «tú lo vales» o «un día es un día»? Seguro que sí.
Google no ha parado de evolucionar desde su lanzamiento allá por 1996 (o 1997 si consideramos su nacimiento cuando pasó de llamarse BackRub a Google). Actualmente, la compañía es el producto de más de 20 años de cambios constantes en los que, además de haber mejorado su cuenta de resultados, ha tenido al consumidor como eje central de su proyecto.
Las nuevas categorías de consumidores hacen que las marcas gestionen de una forma mucho más minuciosa los pequeños nichos de público que pueden generar oportunidades. Es un trabajo más complejo, pero a la vez con mayor espacio para la innovación. La clásica segmentación de los consumidores ha cambiado de forma revolucionaria en los últimos tiempos. La clasificación de los perfiles por edad, sexo o poder adquisitivo va perdiendo su rigor por culpa de (o gracias a) la amplitud del rango de los consumidores y los denominados estilos de vida.